Mary Leisy Hernandez
Marilei@hotmail.com
Caminar en Dominicana
Caminé por las calles de París. Comencé en el Arco del tiunfo.Crucé a pie todos los campos Elíseos, de camino me tomé una foto con los jardines de las Tullerías, en la pirámides del Louvre y llegué hasta Notre Dame bordeando todo el Rio Sena. Caminar es un placer, es la mejor manera de disfrutar de una ciudad. Pena que no puedo hacer lo mismo en mi amada Dominicana.
Caminé en Venecia y no solo porque las góndolas fueran el único medio de transporte. Igual pude quedarme todo el tiempo sentada en la Plaza San Pedro contemplando su ambiente animado y su arquitectura, pero caminé porque caminar me hace sentir libre, me da vida. Es lamentable que de estas caminatas callejeras que ya he hecho un hábito no puedo disfrutar sin miedo en el país que me vio nacer.
Camino siempre por las calles de todos los países que visito. También en Bruselas, la ciudad donde vivo. En Madrid recorro de cabo a rabo el Paseo del prado y repito sin cansarme la caminata que me hace pasar por la Puerta de Alcalá, La Cibeles y otros emblemáticos espacios. Me encantaría poder hacer lo mismo cada vez que regreso a mi amada patria pero me espantan la soledad de las calles. Todos me miran con asombro cuando lo intento como si caminar fuera un pecado mortal.
Caminé de noche y de día por las calles de Etiopía, uno de los países más pobres del mundo. La única precausión fue no llevar cámaras ni nada que me delatara como turista. Nunca está de más tomar todas las precausiones aún sea en el país más seguro del mundo, pero en Dominicana las calles son para los carros y los delincuentes.
Me maravillé caminando por Colombia, un país con una oscura historia de violencia. Allí todo parece indicar que todos caminan. Las calles siempre están llenas de gente. Por el contrario en Dominicana muy pocos se atreven a caminar. Ya es parte de nuestra cultura. Solo en los parques a horas muy específicas se ve mucha gente ejercitándose y yo me veo obligada a hacer lo mismo. No quiero venir de tan lejos a quedar coja o manca en mi patria dominicana.
