La ceremonia del cafê
Bruselas, Bêlgica.- El olor del cafê nos perseguía en nuestro recorrido por Etiopîa, uno de los paîses mâs pobres del mundo y mâs rico en tradiciones. Entre sus tradiciones una de las mâs inolvidables es la ceremonia del cafê, una mezcla de olores, colores y sabores en la que se integran familiares y amigos para compartir en torno al negro lîquido.
Yo que muy pocas veces tomo cafê me sentî motivada a participar en esta ceremonia que es parte de la cotidianidad de todas las familias de este paîs de Africa del Este. Hasta me atrevî a ayudar a tostar, moler y colar este preciado producto al que en Etiopîa le reservan un espacio especial en restaurantes, lobbis de hoteles, aeropuertos y diversos lugures.
Una mujer etiope vestida con traje tîpico especial para la ocasiôn se encarga de tostar los granos en un espacio bien decorado con elementos alegôricos a su tradiciôn. Los etiopes son grandes productores y grandes consumidores del preciado producto y segûn afirman los historiadores, son los padres del cafê por ser allî donde se originô su consumo y su producciôn. Para ellos el cafê es como el vino para los franceses y el asunto es mucho mâs que tomarse una taza, es compartirlo, saborearlo, acompañarlo, decorarlo y hacerlo motivo y excusa para encuentros e invitaciones. Las familias por lo general tienen un espacio de la casa reservado para estas ceremonias.
La encargada de la ceremonia antes de molerlo lo muestra a los invitados para que disfrutar su aroma, luego lo cuela en una vasija de barro y antes de servirlo encienden incienso para que el disfrute del lîquido sea todo un ritual. Por lo general lo acompanan con algûn grano o con pan etiope, segûn la ocasiôn.
Pasê agradables momentos en torno al cafê y tanto olor me invitô a tomarlo en varias ocasiones: Fuî parte de las ceremonias debajo de un gran ârbol en las calles de la ciudad Lalibela, en una enrramada a la salida del museo arqueolôgico de la antigua capital de Gonder y en Addis Abeba en medio del glamour de un hotel cinco estrellas, en el que compartî con africanos de diferentes paîses mientras el aroma del cafê y del incienso me invadîa todos los sentidos y convertîan en inolvidable esos momentos vividos.
Mary Leisy Hernandez
Marilei@hotmail.com
