De salud y otras cosas

Sangre, miedo y fe en duda

Sangre, miedo y fe en duda

Leer el periódico es sangre. Ver la televisión, especialmente las noticias, es sangre. Escuchar la radio: sangre. Las telenovelas nos devuelven lágrimas y sufrimiento.

El tránsito exhibe vuelcos, choques, heridos, sangre y muerte. Las noticias de Asia, Europa y países vecinos hablan de hambre, muertos y heridos.

¿Qué es lo que está ocurriendo? ¿Estamos ante una tercera guerra mundial?

Para muchos, la llegada de Donald Trump a los grandes centros de poder parece auspiciar una catástrofe global.

En la República Dominicana, casi 300 personas murieron recientemente bajo el desplome de un techo. A diario, cientos mueren ahogados intentando emigrar en busca de alimentos, trabajo y seguridad.

La Tierra misma parece estremecerse: un sismo de ocho grados en la escala Richter sacudió recientemente regiones cercanas a la Rusia de Putin. Las grandes guerras —la Primera y la Segunda— cobraron más vidas que las enfermedades.

¿Hacia dónde va el mundo?

El sobrecalentamiento del planeta amenaza con sorpresas devastadoras. Y entonces surgen las preguntas esenciales: ¿De qué ha servido la espiritualidad acumulada durante siglos? ¿Creer en Dios garantiza protección? ¿Cómo se accede a Dios y quiénes lo merecen?

El bien y el mal parecen complementarse. Miles de creencias, actos de fe y oficios espirituales se realizan cada segundo. Millones de personas, arrodilladas en templos de todo el mundo, piden perdón y buscan la protección de deidades celestiales.

El temor al castigo ha sido, históricamente, un freno para no violar normas sociales impuestas y aceptadas. Pero, aun así, el ser humano necesita creer en algo.

¿Es la muerte la negación de la vida?

Existen dos grandes verdades universales: nacer y morir. Entre esos extremos ocurre todo lo demás.
Y, para muchos sistemas de creencias, lo que viene después también se divide en dos destinos opuestos: el paraíso o el infierno.