Opinión

Entre lo micro y lo macro

Entre lo micro y lo macro

E n la realidad dominicana, el término microtráfico es un comodín utilizado con frecuencia para  ocultar   el alto nivel de penetración que, en el seno de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional y en el ambiente político del país, tienen hoy el  tráfico de drogas y otras modalidades del crimen ligadas a esa actividad.

Quienes agredieron en el Palacio de Justicia al reconocido reportero  gráfico  Franklin Guerrero y a un fotógrafo al servicio de la fiscalía, son familiares y amigos de Manuel Emilio Mesa Beltré, alias El Gringo, pero, antes que eso, son sus empleados.

   No hay que condenar a Mesa Beltré antes que lo hagan los tribunales, pero  es preciso preguntar el origen de su fortuna y la razón de sus vínculos con oficiales que han llegado a asignarle escoltas uniformados.

Como no puede haber Fuerzas Armadas podridas  y Policía profundamente penetrada por el crimen en un Estado que no esté en las mismas condiciones, habría que saber por qué, funcionarios como el propio Presidente de la República, el secretario de las Fuerzas Armadas y el secretario de Interior y Policía, no toman medidas  para evitar que el Estado siga entrenando personas que luego servirán al delito.

Leonel Fernández y  Franklin Almeyda  siguen cumpliendo  el acuerdo de mantener en la lista de intocables a figuras manchadas de sangre.  

 Es infeliz el intento de evadir la responsabilidad política a través de denuncias desde el Gobierno.

El doctor Marino Vinicio Castillo, Vincho, denuncia que hay candidatos ligados al narcotráfico. Y no hay que ser visionario para advertir que esa denuncia  tendrá el mismo destino que las referentes a sobrevaluación de obras del Estado y malversación de fondos: figurar primero en importantes espacios de los medios escritos y electrónicos para  ser colocada después en un rincón del olvido.

 Ante la inocultable corrupción y la asquerosa podredumbre, el Gobierno emite denuncias; pero no hace justicia ni aplica sanciones, y esto es  fundamental.

El PLD, el PRD y el despedazado PRSC, seguirán dando paso a quienes controlen las fuentes de dinero. Lo demás, es  mascarada.

Es deber de conciencia exigir el cese de la impunidad y el retiro de la condición de intocables a civiles y militares que tienen fuertes vínculos con el poder político y son parte del poder económico. La podredumbre hace  vulnerables a los ciudadanos. Se   advierte en la  agresión a dos fotógrafos, y, más aún, en el hecho de que un hombre amenazara de muerte a Franklin Guerrero en presencia de mucha gente. 

Al microtráfico, hay que identificarlo como  hijo de la gran corrupción. El dinero que mueve esta actividad, beneficia a  poderosos encumbrados en los centros de toma de decisiones… Y el hedor está saliendo…

El Nacional

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