Es una pena que aparezcan enfrentados ante la opinión pública dos buenos servicios públicos sin ninguna razón. CECANOT es el centro especializado de más prestigio del país, con un equipamiento de última generación
José Díaz
Experto en Seguridad Social
Hace pocos días estalló, por encima del escándalo de la Sentencia del Tribunal Constitucional, las confidencias de Toño Leña o las huelgas simultáneas en cuatro provincias que al momento de escribir estas líneas llevan cuatro muertos y decenas de heridos, el enfrentamiento aparente entre el Seguro Nacional de Salud (SENASA) y el Centro Cardio Neuro Oftalmológico y Trasplantes (CECANOT) por la supuesta negación de la primera a dar la autorización para cirugías a una determinada cantidad de pacientes que quedaron en listas de espera para cirugías oftalmológicas.
Esta información no es cierta en el buen sentido de la palabra, pero dado el hecho de que se ha mantenido una dura lucha soterrada entre las Aseguradoras de Riesgos de Salud privadas y el Seguro Nacional de Salud, que es la ARS pública, por puros intereses económicos; veamos como lo reseñaron algunos medios: bajo la firma de la excelente periodista del Listín Diario, Doris Pantaleón se decía: “Decenas de pacientes afiliados al Seguro Nacional de Salud (SENASA), que requieren de cirugías de cataratas y otros problemas de la vista se encuentran varados actualmente en el CECANOT debido a que la aseguradora dejo de cubrir esos procedimientos”.
Más adelante acota: “Cerca de este mediodía muchos de los pacientes se mostraban desesperados y exigían al SENASA respuesta a sus problemas. La mayoría de los pacientes pertenecen al régimen subsidiado de la Seguridad Social”.
Es una pena que aparezcan enfrentados ante la opinión pública dos excelentes servicios públicos sin ninguna razón. El CECANOT es el centro especializado de más prestigio del país, con un equipamiento de última generación y una planta de especialistas altamente calificados, así como una alta calidad en las normas y los procedimientos, bajo la dirección de uno de los profesionales de la medicina más correcto, humilde y honesto del país, el doctor Federico Núñez y del otro lado el único punto luminoso de la mal llevada Seguridad Social: SENASA dirigido desde hace 9 años por la figura más prominente del sector salud de las últimas dos décadas, la doctora Altagracia Guzmán.
Realmente no hay pugna entre SENASA y CECANOT, lo que ha sucedido, simplemente, es que ante el ahogo económico al que han sometido al SENASA, no le dejaron otra opción que limitar los servicios que voluntariamente habían incorporado al Plan de Servicios de Salud (PDSS), que es la cobertura que se aprobó para la Seguridad Social, entre los que están para el Régimen Subsidiado las cirugías de cataratas.
Senasa las estaba cubriendo, como decenas de otros procedimientos costosos, que no estaban contemplados en el PDSS.
En otras palabras SENASA los brindaba como un servicio adicional, parte de un programa extendido que le permitía su holgura financiera gracias a un manejo decoroso y a que no es una entidad con fines de lucro, pero de un tiempo a esta parte hay todo un plan para destruir a SENASA que cuenta con la colaboración de esa quinta columna metida en el sistema que es la SISALRIL.
A SENASA se le ha negado el necesario aumento de la cápita del Subsidiado que esta varado en RD $ 185.00 pesos desde siempre, mientras la del Contributivo ha sido aumentada en dos ocasiones hasta alcanzar RD $ 835.00, y para cargar más su riesgo le han sido asignados miles de envejecientes que por estar pensionados quedaron sin aseguramiento, y son éstos los que más consumen por las enfermedades crónicas con componentes catastróficos que le acompañan.
Por lo regular se le pide a SENASA garantizar un mejor servicio en el subsidiado que el que ofertan las ARS privadas. Así no se puede, y a eso se le agrega el deterioro de los hospitales públicos que eran una opción de SENASA para brindar servicios a sus afiliados, por eso es que han regresado a la cobertura que le corresponde y remiten esos casos al Ministerio de Salud que cuenta con un presupuesto para esas patologías costosas, la única dificultad es que cuando van a la dependencia encargada de canalizarlo hay que dar más pata que el carajo y si no se cuenta con una cuña “adiós lombrices, adiós”.
CECANOT debería, tal y como plantea la “Quinta columna”, operar esas personas como fruto de su servicio público, pero cada cirugía de esas implica un alto costo y de hacerlo iría a la quiebra, irremisiblemente, pues del aporte del gobierno solo le quedan, luego de pagar empleomanía y la misma Seguridad Social, menos de RD$ 900,000.00 pesos que se irían en solo 10 de esas cirugías.
La SISALRIL debería, con el auxilio de la DIDA, recoger los pacientes varados, y llevarlos a la Plaza de la Salud que cobra dos veces más por esos procedimientos que el CECANOT, se maneja como un centro privado y recibe el doble de subvención al mes, pero eso sí que no lo toca la “Quinta columna”. La meta es desprestigiar la atención en salud pública que representan CECANOT y SENASA para así favorecer la medicina privada que es a la que realmente sirve y protege la SISALRIL mientras el gobierno central solo observa y se lava las manos como el tribuno aquel.
