Recuerdo que en las décadas de los 70 y 80 el profesor Juan Bosch incentivaba la cultura en los cuadros del PLD, para los cuales era obligatorio, a través de los desaparecidos círculos de estudios, aprender historia social dominicana, entre otras asignaturas.
En esos tiempos un dirigente medio del PLD era superior, en término intelectual, a otro del PRD de su mismo rango político. Pero los círculos de estudios fueron disueltos, engrosaron sus filas con reformistas de la peor clase y el dinero empezó a ser su motivación principal, al punto que bajo su gobierno el país se ganó el título de campeón de la corrupción.
De todos modos, hay que admitir las luces intelectuales de Leonel Fernández, la buena memoria de Euclides Gutiérrez, la inteligencia de Danilo Medina y la condición de estratega-marrullero de Francisco Javier García. ¿Quién más? Se habla de Margarita Cedeño, pero hasta ahora lo poco que he visto se limita a elogios a su desacreditado esposo.
No faltan adulones que resalten las famosas maestrías de Félix Bautista, pero ¡por Dios!, las maestrías son promovidas por todo el que las cursa y paga. Unos aprenden, otros no aprenden nada. Algunos nunca se han leído un libro entero.
Creo, de forma desapasionada, que el equipo político del PRD es superior. Solo tres ejemplos: el PLD no tiene un técnico con el nivel de Ramón Alburquerque, un dirigente con la preparación electoral de César Sánchez, ni una persona de las cualidades excepcionales de Luis Abinader, que expone brillantemente sobre aspectos económicos mundiales y locales sin teleprompter.
Los círculos de estudios forman parte de la historia del PLD, pero todavía a sus dirigentes les queda sentimiento de superioridad y subestiman la inteligencia del PRD con la macabra trama de la JCE. Y muestran torpeza al acusar de perredeísta a todo el que pide transparencia electoral. En el fondo se delatan.

