Opinión

Es mejor un mal arreglo…

Es mejor un mal arreglo…

Sentencia el refranero español que “es mejor un mal arreglo que un buen pleito”. ¿Cuál es la enseñanza de este principio, que visto con miopía intelectiva podría resultar un tanto incomprensible o contradictorio?. Sencillamente que, en términos prácticos, “conviene llegar a un acuerdo, aunque no sea muy ventajoso, y evitar los pleitos por ser bastante costosos y de resultados inciertos”.

En materia jurídica este proverbio ha sido muy socorrido por la verdad que encierra, y eso se debe a que cuando hablamos de un buen pleito nos referimos generalmente a un conflicto que ha llegado o va a llegar a instancias judiciales, o sea: el litigio, que es el método tradicionalmente usado en el cual un tercero llamado juez resuelve el conflicto.

Por eso siempre debe reservarse un espacio para una salida inteligente. Saber recoger las palabras cuando han sido hirientes y desbordado el sentido de la prudencia, no constituye en modo alguno un acto timorato o una desvergüenza. Por el contrario, es un acto de absoluta entereza por aquello de que “lo cortés no quita lo valiente”.

Al parecer guiado por ese sabio consejo, la Suprema Corte de Justicia recomendó al senador por la provincia Peravia, Wilton Guerrero, presentar disculpas al expresidente Hipólito Mejía, como una forma de poner fin al litigio que mantienen por un proceso de difamación e injuria.

En 2012, Guerrero acusó a Mejía de viajar a Sinaloa, México, en un avión tripulado por el piloto de “El Chapo Guzmán”.

En su exhortación, el tribunal razonó “llegado cierto momento en los litigios, lo conveniente es hacer un desagravio, que no hace a ninguno ni mayor ni menor, sino más honorable”,

La misma fórmula de avenencia, según el parecer de muchos, podría aplicarse con carácter razonable al caso de la demanda por difamación incoada por el secretario administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, contra el empresario agropecuario y dirigente del PRM, Leonardo Faña Batista.

Por lo visto hasta ahora en el proceso judicial Peralta-Faña es evidente que el “desagravio” tendría que provenir de parte de Faña hacia José Ramón y su familia, cuyo honor y honra personal han sido mancillados por una acusación que no ha podido ser probada.

Ojalá prime finalmente la cordura y que si Faña entra en razones y se anima a retractarse, Peralta tenga la nobleza de aceptarlo.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación