Opinión

Es norma licitar las obras públicas

Es norma licitar las obras públicas

El principio de la transparencia de la función pública consiste en informar a la sociedad de los actos, resoluciones, procedimientos, contratos y obras gubernamentales, así como de sus fundamentos, y facilitar el acceso de cualquier persona a esa información, a través de los medios y procedimientos que al efecto establezca la ley.

Es un buen marco teórico, pero en el país pocas instituciones aplican la Ley 340-06, sobre contrataciones y licitaciones de obras, una ley motivada y promulgada por el presidente Leonel Fernández, “en interés de lograr una mayor eficiencia del Estado en el manejo de los fondos públicos, a lo que podemos adicionar competitividad y transparencia”, según uno de los considerando de la misma Ley.

La diferencia entre la cantidad de obras que se ejecutan y el número de publicaciones en los medios de comunicación sobre licitación para compras o contratos, revela que muy pocas veces se aplica esta normativa.

La Ley 340-06 enarbola el principio de responsabilidad y moralidad. El presidente debe insistir ante sus subalternos en que los servidores públicos están obligados a procurar la correcta ejecución de los actos que conlleven los procesos de contratación y compra a través de licitaciones públicas.

Esto hace la diferencia entre un Estado transparente y uno turbio. Fernández, quien aspira a trascender más allá de la frontera nacional, lo sabe y debe apuntalar hacia el respeto a esta ley.

Revisando en la hemeroteca de este diario, se constata que el Ministerio de Obras Públicas, que ejecuta proyectos de menor y mayor  trascendencia que los de la Oficina Supervisora de Obras del Estado, y de la Oficina para el Reordenamiento del Tránsito (Opret), es la institución que más  licita sus contratos.

De la Opret, hay que recordar que a su jefe, el ingeniero Diandino Peña, el periodista Huchi Lora lo tuvo que llevar a los tribunales para que explicara sobre la inversión en la Primera Línea del Metro de Santo Domingo. A pesar de ello, muchos  detalles aún no están claros.

Actualmente, con la Segunda Línea del Metro, hay hermetismo. No se ha informado cuando estará lista, cuánto cuesta y con cuánto dinero tendremos que subsidiarla los contribuyentes.

El Nacional

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