El Senado de la República seleccionará en los próximos días los nuevos jueces de la Junta Central Electoral, cinco en total conforme establece la nueva Constitución. Esos magistrados tendrán la misión de organizar el montaje de los comicios presidenciales del 2012.
Supe que cinco de los nueve miembros que conforman la actual JCE serían escogidos, aprovechando su experiencia y en procura de una representación equitativa de las fuerzas políticas mayoritarias. Y se menciona al doctor Roberto Rosario para presidir el máximo organismo electoral, bajo el alegato de que hizo una gestión equilibrada y que satisface a los diferentes sectores de la vida política nacional.
Particularmente entiendo que la JCE cumplió con el rol que demanda la democracia dominicana. La victoria obtenida por el PLD fue anticipada por todas las firmas encuestadoras independientes. Y la junta se limitó a contar los votos de forma transparente.
Pero hubo una mancha. ¿Cuál? El PLD perdió la senaduría de Pedernales y, sin embargo, fue adjudicada a esa organización política, en una decisión de tres de los cinco miembros de la Cámara Contenciosa, que sólo podría tener como precedente el fallo histórico de 1978, en el cual el PRD fue despojado de cuatro senadurías y una diputación.
Entiendo que el PLD no debió de aceptar esa senaduría, además de que no la necesitaba, porque su mayoría en ese hemiciclo sería abrumadora. ¿Cómo un partido que fue víctima de un fraude electoral en 1990, sobre el cual el doctor Leonel Fernández escribió un libro, ahora acepta a su favor una afrenta moral de esa naturaleza?
Las instituciones públicas estarán siempre en el aire si no descansan en el sufragio, dijo José Ortega y Gasset. De la Cámara Contenciosa sólo salvaron su honra, de esa irregularidad, Aura Celeste y Eddy Olivares. Ojalá y nunca más se repita una mancha similar.

