Londres, AFP. El serbio Novak Djokovic, número uno mundial, y el británico Andy Murray, número dos e ídolo local, disputarán el domingo la final de Wimbledon, después de que este viernes superaran las semifinales ante el argentino Juan Martín Del Potro y el polaco Jerzy Janowicz, respectivamente.
Ambos cabezas de series no lo tuvieron fácil en la penúltima ronda. Djokovic derrotó a Del Potro en un intenso partido que se resolvió en el quinto set; 7-5, 4-6, 7-6 (7/2), 6-7 (6/8) y 6-3, en 4 horas y 43 minutos de juego.
El escocés tuvo que emplearse a fondo para vencer a Janowicz, un gigante polaco (2,03 metros) que se convirtió el primer jugador de su país que disputaba unas semifinales de Grand Slam. Finalmente le derrotó en cuatro mangas por 6-7 (2/7), 6-4, 6-4 y 6-3.
En el primer partido del día, Djokovic y Del Potro brindaron un gran espectáculo en el que ha sido el mejor duelo en esta edición de Wimbledon.
«Ha sido uno de los mejores partidos que he jugado. El nivel del tenis fue muy alto», declaró Djokovic, que en las semifinales de Roland Garros perdió un maratón similar con el español Rafael Nadal.
Después de no haber perdido un set en la competición, Djokovic estuvo contra las cuerdas ante un rival duro, que le castigó constantemente.
«He jugado muy bien durante más de cuatro horas y media, fue un partido de alto nivel. Él defiende muy bien la bola.», relató por su parte Del Potro.
Djokovic selló su victoria en el tercer punto de partido que tuvo, después de haber fallado dos en el tie-break del cuarto set.
Para llegar hasta allí, el serbio tuvo que defenderse desde el fondo de la pista del bombardeo al que le sometió Del Potro, de 1,98 metros y número ocho del mundo.
Djokovic salvó muchísimas bolas gracias a su potencia de piernas y elasticidad, siendo este el factor que decantó la victoria de su lado.
La igualdad se mantuvo hasta de la manga decisiva, pero la tenacidad e instinto de supervivencia de Djokovic le dieron un punto extra para ser capaz de romper el servicio del argentino con 4-3 a su favor y llevarse el partido con su saque.
A continuación fue el turno de Murray, con la central volcada con su ídolo y la presión que sufre cada vez que la pisa al saber que todos esperan que se convierta en el primer británico que gana Wimbledon desde Fred Perry en 1936.
