Opinión

Esperanza y grandes retos

Esperanza y grandes retos

En 1975, la denuncia responsable y la militancia consciente le costaron la vida al periodista Orlando Martínez Howley. En la víspera del 34 aniversario del asesinato de Orlando,  otro periodista, Mauricio Funes, se convierte en presidente electo de El Salvador, tras adquirir notoriedad denunciando la corrupción y descubriendo día a día el horripilante rostro del gobierno de la Alianza Republicana Nacionalista, ARENA, engendro de los mismos sectores que crearon los escuadrones de la muerte.

¿Qué ha cambiado en esta América? Utilizando el vocabulario de Ernesto (Che) Guevara, hay que decir que la ola sigue creciendo.

En la República Dominicana de 1975, asesinando a un periodista con conocida militancia comunista, los sectores retrógrados demostraron su disposición a llegar más allá de la intimidación. En El Salvador, en el año 2009, sin embargo, después de un prolongado conflicto interno, de la firma de acuerdos de paz, del uso de la intimidación como recurso electorero y de un fraude electoral en el año 2005 contra el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN, la ultraderecha no pudo hacer un fraude de tal magnitud que le permitiera imponerse de nuevo por la vía electoral.

El voto por el FMLN fue un voto por el cambio. El día 1 de junio,  el periodista Mauricio Funes y el profesor Salvador Sánchez Cerén, al tomar posesión como presidente y vicepresidente de El Salvador, al juramento de rigor tendrán que agregar el compromiso de hacer esfuerzos dirigidos a romper con el colonialismo y a eliminar el hambre centenaria.

Las agencias internacionales de prensa destacan que el actual presidente Tony Saca ha felicitado a Funes y que lo mismo hizo el candidato oficialista Rodrigo Avila. ¿Con qué intención presentan como muestra de colaboración y de amistad una pose puramente protocolar?

En el proceso electoral que acaba de transcurrir, como en el que transcurrió en el año 2005, la ultraderecha encabezada por Tony Saca dejó ver su abominable servilismo y su permanente ligazón con lo sucio, en el intento de arrebatar el triunfo al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN.

La diferencia es que en el año 2005 pudo impedir que llegara a la Presidencia  Schafik Jorge Handall, quien fue dirigente político después de los acuerdos de paz y comandante durante la guerra, y ahora no pudo impedir que lo hiciera Mauricio Funes.

En el 2005, como ahora, la ultraderecha salvadoreña llevó a Estados Unidos su campaña, intimidando a los miles de salvadoreños residentes allí, con el concurso de congresistas conservadores. Recientemente, 46 congresistas, encabezados por Connie Mack, de Florida, y Dana Roharacher, de California, enviaron una carta a la secretaria de Estado Hillary Clinton diciéndole que un  triunfo de Funes pondría en peligro la seguridad nacional. ¡Es el colmo del retorcimiento!

El fraude no les alcanzó para imponerse, y ahora se empeñan en guardar las formas. Lo mismo ha hecho el secretario de Estado adjunto Thomas Shannon, a quien la carta de los congresistas obligó a declarar que Estados Unidos trabajaría con el gobierno que surgiera de las urnas en El Salvador.

Tony Saca, heredero del siniestro oficial Roberto D’Abuisson, llegó al colmo del descaro. La condición de presidente de El Salvador no le impidió unir su voz, en varios momentos, a la del anticomunista visceral y fanático enfermizo Alejandro Peña Esclusa,  venezolano y jefe de la mal llamada Fuerza Solidaria, organización que difunde mensajes contra el presidente Hugo Chávez dentro y fuera de Venezuela y que participó en el efímero golpe de Estado de abril del año 2002.

Sacar de la Presidencia  a Elías Antonio Saca, siervo de la ultraderecha imperialista y heredero del creador de los escuadrones de la muerte, es un logro. Pero los retos son muchos. Hay obligar a la ultraderecha a mostrar su feo rostro.

Orlando Martínez, en crítica a los partidos, en 1973, advirtió que la dependencia no nos permite avanzar. A esta altura del proceso, constituye un gran reto mantener los avances logrados a pesar de ella… y seguir avanzando, por supuesto.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación