Opinión

¿Espíritu Santo o poder terrenal?

¿Espíritu Santo o poder terrenal?

La Iglesia Católica no puede ser condenada por las malas actuaciones de algunos de sus servidores, pero en el escándalo por los numerosos casos de pederastia en su seno, hay que señalar que arrastra la culpa, como institución, de haber encubierto a sus clérigos sabiéndolos culpables.

La  jerarquía eclesiástica preserva su estabilidad sin importarle si actúa en detrimento de la justicia.

La petición de perdón por el pontífice y por  jerarcas regionales, es parte  del  manejo institucional.  Por eso, el encubrimiento y la petición de perdón están en el mismo paquete, y  lo segundo no borra lo primero.

   Al encubrir a sus clérigos pederastas (simples curas y obispos de alto rango), la Iglesia actúa como ente del poder permanente. Al pedir perdón, hace lo mismo.

Esto es esencial para calificar a  papas como Juan Pablo II y  Benedicto XVI y a cardenales como el colombiano Darío Castrillón y el francés Pierre Pican, este último encarcelado por encubrir al abad pedófilo René Bissey.

  Darío Castrillón (condecorado por  Álvaro Uribe  y aliado de la oligarquía  colombiana) es protagonista de un  escándalo, porque en el año 2001 envió a Pican una carta de felicitación por no denunciar a Bissey. La carta  fue autorizada por Juan Pablo II.

La petición de perdón es una pose tomada desde el poder, y la jerarquía eclesiástica recurre a ella ante la imposibilidad de prolongar el pacto de silencio impuesto a las víctimas.

  A nivel local, se recuerda que en mayo del año 2005 el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez pidió perdón   tras el  asesinato de dos jóvenes  por un diácono homosexual. Aún se comentaba la violación de varios niños en un centro dirigido por otros diáconos en  Yuma. Tras algunas muertes, cesó el escándalo. Su Eminencia no habla del caso. Un detalle: las víctimas son niños pobres.

Como el cardenal López hace 5 años, Benedicto XVI actúa ahora: pide perdón  tras denunciar una campaña de descrédito contra la Iglesia… Pero el encubrimiento continúa.

 Es una línea de acción. Piden perdón, y siguen buscando impunidad. Lo confiesa Castrillón, y lo dejan ver sus similares. ¿Hay mejor indicador de que es pura pose?

El Nacional

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