Por Ernesto Guerrero
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Está cada vez más politizado el debate para mantener el estado de emergencia. La oposición y gran parte de la población se oponen, no siempre por razones económicas ni de salud pública, sino porque estas medidas facilitan la corrupción y mantienen como voceros exclusivos a sus representantes, que no disimulan en apoyar al candidato oficial. Por otro lado, la mayoría del pueblo, sí tiene muchas razones sociales y económicas, para terminar el encierro.
Aunque el acumulado de casos nuevos y fallecidos es varias veces más alto, el reporte epidemiológico diario muestra un promedio de 350 nuevos, y menos de 10 fallecidos. Los gráficos de provincias sugieren que los casos están en curva descendente y los pocos resultados de encuestas serológicas indican que entre un 3 a 5% de la población, ya ha estado expuesta al virus.
A sabiendas que el virus sigue presente, nada conviene más a las autoridades, que mantener una definición de fallecido restringida y hacer un número limitado de pruebas, con la cual se pueden maquillar los indicadores estadísticos. Hacer uno que otro operativo, mientras se responsabiliza a la oposición y/o a la población por el curso que tome la epidemia con la desescalada.
La mayoría de los países que han iniciado o mantenido una apertura, se han asegurado de dos cosas prioritarias: Pruebas masivas de detección con seguimiento y aislamiento efectivo de los contactos y medidas de distanciamiento, uso de mascarilla y lavado de manos de la población.
La falta de pruebas sigue siendo nuestra gran debilidad. Son donaciones los escasos equipos y pruebas de laboratorio que llegan al sector público. ¿Por qué a diferencia del Estado, los laboratorios privados disponen de equipos y pruebas permanentemente? ¿Acaso no es mejor que en lugar de estar correteando “tigueres” durante un toque de queda, instaurar un eficiente servicio de seguimiento y aislamiento de casos?
Los dominicanos debemos estar conscientes, que al igual que en beisbol, “esto no se acaba, hasta que se termina” por lo que tenemos que seguir practicando las medidas de prevención. Sin embargo, una nueva extensión del “estado de emergencia”, debe de estar condicionada a que se corrijan estos protervos procedimientos.

