La supuesta estafa de 47.4 millones de pesos al Ministerio de Educación en la venta de un solar sin título tiene sus inquietudes. En primer lugar, es inconcebible que la cartera desembolsara la suma sin asegurarse que la propiedad vendida por Reyna Margarita Núñez y su esposo Ramón Benito Ramírez Cabrera había sido debidamente depurada. Salir con que carecía de título después que se hizo el desembolso es una falta que las propias autoridades deben investigar.
El caso se torna más suspicaz, porque se trata de una propiedad de 15 mil metros cuadrados para la construcción de dos planteles escolares en Los Peralejos, una comunidad rural localizada en la zona oeste de la ciudad, con no más de 35 mil habitantes.
Tal parece que el Ministerio de Educación carece de supervisión sobre la compra de solares y la construcción de planteles. Pero después de la supuesta estafa deberían contemplarse algunas previsiones. A simple vista, parece que es necesaria una planificación por lo menos transparente.

