El cine norteamericano se ha agotado en si mismo. Necesita con urgencia de la creatividad que lucen los cines de Europa y América Latina. Con excepciones en lo independiente, el cine procedente de Holywood, hastía ya con los mismos estereotipos, las vueltas sobre si mismo y la pobreza argumental.
Esto es Guerra es el tipo de película previsible, insulta y mediantemente divertida destinada a una juventud que se conforma con cualquier cosa colgada en pantalla.
La premier de esta cinta, amigablemente auspiciada por La Sirena en Diamond Mall, fue disfrutada por los muchachos de la butaca de al lado, por sus tiros, su acción, el despliegue de recursos, la belleza racialmente blanca de sus tres protagonistas (ojos azules incluidos), lo que no resulta suficiente para superar la linealidad previsible de sus escenas correspondidas con el patrón de lo Disney, al presentar a dos agentes de la seguridad norteamericana, ambos compañeros de muchas batallas y duros en el enfrentamiento del enemigo, enamorados de la misma mujer, respecto de la cual establecen un acuerdo que ambos saben, desde el primer momento, que no van a cumplir. La argumentación, que debe dejar la preocupación en el ciudadano medio norteamericano sobre la forma en que son gastados por la Agencia Central de Inteligencia, sus aportes en impuestos, permite tener una hora y 40 minutos de acción tanto bèlica como cuasi-erótica en pantalla, pero sin que se puedan formular esperanzas que apunten a cine de verdad, creativo.

