Opinión

ESTO PIENSO… ESTO CREO

ESTO PIENSO… ESTO CREO

Olor a tierra, olor a vida

…Sin tener que “tirar de la espada para matar,  sino para defender”

Dolor de ausencia, dolor de no verte. Dolor de estar lejos queriendo estar presente en ti y regocijarme en  tus encantos que viven perennemente en mi interior. Mi tierra, oler tu esencia y que me corra por dentro como la sangre corre por las venas cuando estás mojada y en estos atardeceres añorar antiguos amores que dieron sus frutos en mi ausencia. Mi tierra, carajo, mi tierra.

 Este es el sentir de los buenos dominicanos ausentes, que por una u otra razón han emigrado al extranjero y que ni la distancia ni las más difíciles y dolorosas circunstancias  pueden romper ese cordón umbilical con esta mil veces bendita y añorada tierra quisqueyana.

 Así es y así ha sido por siempre. El dominicano por naturaleza es alegre y nostálgico a la vez. Patriótico, nacionalista, buena gente y un incorregible soñador y forjador de libertades, pero siempre bajo el manto del respeto a los demás congéneres, tal como lo demuestra la misma historia, ya que nunca hemos sido agresores y muchos menos invasores, limitándonos a defendernos de agresiones en muchas ocasiones sangrientas y en otras perversas y mezquinas.

 Por eso, donde quiera que se encuentre el dominicano se caracteriza por su laboriosidad y respeto al suelo que lo acoge. Sin embargo no podemos pretender que todo el mundo sea igual. Y esto no es  difícil de comprender  conociendo la vida,  esa heterogénea diversidad de las inclinaciones humanas que permite lanzar la armonía entre seres diferentes pero que al mismo tiempo permite el lanzamiento de dardos tan agudos y penetrantes cargados de odios y egoísmos que hacen imposible la buena convivencia, aunque todo este accionar en base a un simple análisis de comportamiento nos permite conocer sin mucho esfuerzo las razones o motivos fundamentales que los motivan a comportarse de tal o cual manera.

El dominicano de por sí es romántico y sincero, siendo proverbial la bonhomía de nuestros campesinos que siempre han luchado por su superación y que no dudan en quitarse la comida de la boca para dársela a un hambriento. De esta manera ha podido establecer la fama de ser un inmigrante que aporta y engrandece el país que lo acoge.

El dominicano que emigra en busca de nuevos horizontes sólo expresa lo dicho por Psique, aquella hermosa hija de un rey, que según la mitología griega, narrado por primera vez en el siglo segundo por el escritor latino Apuleyo, ya la gente había comenzado a abandonar los altares de Venus, la Diosa del Amor y la belleza,  para venerar a Psique.

Por esta razón, Venus ordenó a su hijo Cupido herirla con una de sus flechas para que se enamorara del más vil de los hombres, pero he ahí que cuando procedió a cumplir la orden se hirió accidentalmente con una de sus flechas quedando enamorado de Psique.

El resto es predecible pero, cuando ella partió de su hogar les dijo a sus familiares: ”No temáis. No os atormentéis con pesares. Mejor dejadme ir ahora en busca de mi destino”. Igualito que el decir de esos dominicanos que emigran. Trabajo, respeto, nostalgia, amor y esperanza como únicos acompañantes.

Y todo este preámbulo es precisamente motivado al recurrente tema de la inmigración ilegal hacía nuestro país y el interés malsano de curas y fariseos por alterar los hechos con mentiras y falsas argumentaciones que desvirtúan y hacen amoral el tema. El relanzamiento de acciones específicas sobre este tema hace interesante los pronunciamientos del primer ministro Australiano sobre este asunto.

Por eso tomo la libertad parodiando sus palabras para adaptarlas a nuestro problema y decir: “Los que quieran vivir bajo otras reglas que no sean las nuestras que se marchen de aquí (…) Los que tienen que adaptarse al llegar a un nuevo país son los inmigrantes, no nosotros y si no les gusta, que se vayan. Estamos harto de que esta nación siempre se esté preocupando de no ofender a otras culturas o a otros individuos”.

Sé que tendremos que subsistir con estos problemas y con otro  peor sustentado por potencias que pretenden endosarnos los graves problemas que engendra la inmigración ilegal, porque en cuanto a ellos, ya mas insensibilidad no puede llegar más lejos ni ser menos cínica y descarnada, al igual que la labor de aquel sirvengüenza que se hace llamar siervo del Señor cuya  lengua y accionar es movida por los tentáculos del mismo demonio. ¡Sí Señor!

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación