Opinión

ESTO PIENSO, ESTO CREO

ESTO PIENSO, ESTO CREO

Informes baladíes, por demás, muy caros, para camuflar  la catastrófica realidad

Porque… “El hombre vulgar que tiene valor, sin rectitud, no es más que un bandido”.

Por quién hablo, por quién o quiénes?, ¿por mí? Hasta podría cuestionar ¿por quién es el tañido de  las campanas? Quisiera ser transparente pero, cada vez que escucho algo parecido, recuerdo aquello de que “cuando el primer ladrón dijo me están robando, comenzó la civilización”. Como ahora estamos –supuestamente- en plena civilización, supóngase usted el resto.

 Desearía escribir de tal manera, que todos interpretaran lo que quiero expresar pero, carezco de ese don o esa capacidad intelecto-cultural para lograr plenamente ese objetivo. Aún así, clamo por luchar en pos de detener el avance de las tinieblas sobre la luz, del engaño sobre la verdad, de la ignorancia sobre la cultura y la superficialidad sobre la conciencia ciudadana.

 Lo inmediato nos consume sin colorido o clase alguna y ya, la cuestión no es sólo ser o no ser, sino, creer o no creer en algo o alguien. Los políticos, esos mismos que mandan y comandan, continúan con el mismo proceder errático, por el mismo sendero de promesas vacuas sin proposiciones serias que puedan ser llevadas a la práctica, mientras abundan los discursos sobre utopías, justificaciones y acusaciones desvergonzadas e irresponsables, de que “yo te tiro a tiro a ti las cajas, y tú me tiras los cajones”.

 Mientras tanto, el mismo cuestionamiento de las mayorías medianamente pensantes, ¿por quién es el tañido de  las campanas? Habrá que preguntarlo mil veces hasta que los políticos nos demuestren con hechos, que la pregunta está de más, ellos tañen por nosotros.

 Aunque esto lo veo difícil, de acuerdo a las propuestas y acciones que nos presentan a diario. Un grupo de teóricos extranjeros, que lleva años viviendo de sus teorías en base a “estudios, sondeos y encuestas”, las cuales nos quieren imponer por medio de “autoridades” ineficientes, a las que les conviene más creer en ellos que en la triste y dolorosa situación de inseguridad que nos envuelve a la mayoría.

 Y la verdad, es que hay que tener buenos breteles para insistir en que la ciudadanía tiene una percepción errada sobre la seguridad. Estos “expertos” en políticas de seguridad, como todos los teóricos infuncionales, viven, y su mente por igual, en el país de las maravillas. Crean sus propias utopías de seguridad y cual plaga maligna contagian a funcionarios y políticos con informes amañados, que les permiten continuar pegados de las ubres de la vaca y hacernos creer que “´tamo mejor que nunca”.

 Mientras tanto, con relación a la Competitividad, justo cuando existe un buen clima en la región, nosotros como el cangrejo “e´pa´tras” que vamos. Por eso, la responsabilidad de conciencia, no nos permite permanecer callados y sumisos ante manifestaciones interesadas que pretenden en base a “informes” maquillados, tapar con un dedo el fatal derrumbe de la seguridad ciudadana, sin precedentes en este pedazo de solar.

 Nos alarma y aterroriza la juventud de los delincuentes, la profesionalidad y crueldad de los asaltos, sin que nadie “común” esté exento de los mismos. ¿Cuántas mujeres y hombres son atracados o violados diariamente sin que aparezcan en las famosas estadísticas? ¿Cuántos profesionales están cerrando negocios, clínicas y consultorios, abandonando el país por temor a perderse en la negra situación que estamos padeciendo?

 En apariencia, el color de hormiga es color de rosa, si nos llevamos del discurso de las autoridades y de la ensordecida y engreída petulancia de las mismas. Al parecer, es la gran mayoría la que está equivocada. ¡Amén! ¡Sí señor!

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación