Opinión

ESTO PIENSO, ESTO CREO

ESTO PIENSO, ESTO CREO

Año nuevo, sólo en el calendario, por demás, la misma anomia

Porque… “Pájaros del mismo plumaje, vuelan juntos”.

El Año Nuevo, solo se refleja en el calendario, porque por todo lo demás, sigue siendo lo mismo. Es una triste y dolorosa realidad en la repetición de un melodrama barato, cursi y pendejo.

 El Sol es el mismo y sale por el lugar de siempre, no se detiene, y su ocaso es el mismo accionar de todos los días. Los mismos dinosaurios parloteando con el mismo descaro y prepotencia. Los mismos de siempre justificando su vergonzante ineficiencia con cuantas argucias –y son muchas– le llegan a su mente, mientras se perpetúa la misma anomia.

 Mientras un grupo selecto se reparten millones y millones para hacerse los buenos y dar lo que no es de ellos, la letrina de miles de escuelas se caen a pedazos y aunque esto me cueste lo que cueste y me califiquen de lo que a cualquiera le venga en ganas, maldita sea la irresponsabilidad de funcionarios puestos para funcionar, al igual que otros personeros, mamotretos y falsos líderes, que descaradamente buscan burdas excusas para evadir sus responsabilidades.

 Son en sí, teóricos infuncionales, cuya principal valía estriba en ser o haber sido de cualquier comité, ya sea central o político o héroe fundador de algún partido político, que le sirve de mampara para cubrir las deficiencias de su maltratado cerebro o empobrecida vergüenza. Maldita sea.

  Toda vez que escucho o veo algún funcionario con autoridad para ejercer sus funciones y que además cuenta con el beneplácito del poder político o inclusive, que éste vea para otro lado y no escuche o que se haga de la vista gorda por sus acciones y aún así alegue manifiestas debilidades a la hora de hacer el trabajo que debe realizar, simplemente me produce asco y vergüenza.

  Carajo, cuando las cosas son de tan simple solución. Ah, que el jefe de la policía no pueda reclamar los subalternos que se encuentran prestando servicio fuera del ámbito policial, porque saltaría del cargo. Más claro ni el agua. El problema es la corrupta política y todos los que la justifican día a día y, no retiro ni una coma. El jefe policial no puede hacer su trabajo, simplemente, ¡porque los políticos no lo dejan!

 Sí, esos mismos letrados ineptos, héroes “de postalita” que se la buscan para ser inamovibles en una posición gubernamental y ante su manifiesta ineptitud no son capaces de renunciar. Se mantienen en la posición en base al “sacrificio” de antaño militando dentro de un partido, sólo para mostrar su extrema pobreza de eficiencia en la conducción de tal o cual responsabilidad. En lo que si son grandes, es en la prepotencia y la arrogancia, ahí nadie les gana. ¡Ineficientes!

 Tristemente, me han llevado a decir, como el cantautor Arjona con el eco de Neruda; “Para que nada nos separe, que nada nos una”. Por eso, este accionar, en la medida que retrocede en el tiempo, retrotrayéndonos a otras épocas y “eras”, supuestamente superadas, simplemente me trastorna, todo se torna cada día, más extraño para mí.

 El discernimiento se ha esfumado en muchos, principalmente en aquellos que tratan de parecerse a Ícaro, el hijo de Dédalo, quienes pretenden creerse dioses y han abandonado, producto de la prepotencia y la altanería, el esfuerzo por ser verdaderos hombres. Por eso, este decir, este querer, este hacer, es simplemente un ejercicio vano, llevado a cabo entre mi mentor, la nada, el sin sentido y lo que queda de mi yo.

 Agresivo, dirán algunos y, yo respondo, ¡no señor!, “JARTO”. ¡Eso sí!, parafraseando a Serrat, “jarto de estar JARTO” de tantas excusas, de tantos trastrueques del lenguaje, de tanta manipulación pendeja, donde todo con un poco de decencia y eficiencia se disuelve y se desvanece, llegando a creer que todos estamos locos o por el contrario, somos todos, una “sarta” de pendejos. El único consuelo es recordar la vieja Roma, cuando en los desfiles triunfales, el esclavo que iba detrás del vencedor y, mientras llevaba en alto el escudo del mismo, al mismo tiempo iba proclamando: “Cada gloria es efímera”. ¡Sí señor!

“No se necesitan sesos para ser bueno, a veces parece que es lo contrario;  casi nunca un hombre muy astuto es un hombre bueno”.

J. Steinbeck.-

El Nacional

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