Opinión

ESTO PIENSO, ESTO CREO

ESTO PIENSO, ESTO CREO

Apañamiento, complicidad y engaños

Porque… “La conciencia nos hace cobardes a todos”.

Ese conocimiento interior del bien que debemos hacer y del mal que debemos evitar, es el mismo que llevaba a cuestionarme: ¿Qué preguntaba? ¿Qué era lo que en verdad me pedía? Me quedé meditando por un largo tiempo, contemplando el horizonte sin saber que buscaba, mientras la claridad del sol me sorprendió, ya con la firme decisión de resistir la tentación de creer lo fácil, sobre lo que estaba aconteciendo, encerrado en un ambiente raro, al cual llegué por accidente.

 A muchos les da un dos por tres lo que acontece en nuestra sociedad e irresponsablemente, mientras no los toque a ellos o sus familiares, se hacen de la vista gorda, hasta que la situación les toca la puerta y los ataca directamente, sin que ya, inevitablemente haya remedio.

 Se fue febrero. Se fue el mes de la Patria y Duarte vuelve a dormir por un año más. Así es. Porque hablar de Duarte fuera de ese tiempo, para muchos jóvenes y viejos, es estar desfasado, fuera de onda. Y qué pena que esto sea verdad, una triste y dolorosa verdad. Porque hablar de Duarte es hablar de sacrificio, honestidad, pulcritud en el accionar y eso es simplemente molestoso.

 Son esas las razones por las cuales estamos padeciendo los males morales que nos atacan. Olvido de los valores, complicidad de la sociedad. Ahí está el meollo del asunto. Piense usted lo que quiera, pero, es así. Mientras tanto, los teóricos se encargarán de decir lo contrario o justificar todo lo antes expuesto, pero, mientras no exista conjunción entre teoría y practica nos j… con mayúscula.

 Y yo pregunto, quizás por inquietar; ¿por qué si no eres, lo permites? ¿Por qué si esta en tus manos hacer, no lo haces? Si, ya, ahora entiendo. Con los ojos me dices que sí y con el movimiento de la cabeza me dices que no. Con la boca me dices que sí y con las manos me dices que no. Tus señales me dicen que sí y tu accionar cobarde es que no… ¿Entonces?

 Es pretender jugar al olvido. Jugar como si todos fuésemos pendejos, como si fuésemos pordioseros o mendigos de migajas, sin carácter, sumisos y cobardes. Un dulcito aquí y un pasar mano allá. Mientras el amanecer y el ocaso se confunden en una mezcla rara. Donde la esperanza, lo único que nos sostiene en la lucha, parece ahogarse por el engaño, la mentira, la irresponsabilidad y el apañamiento de todos aquellos que les faltan breteles para tomar el toro por los cuernos.

 Es desconocer que el tiempo es el mejor amigo de la verdad, la cual reluce por más que se trate de ocultar. Es no saber lo dicho por un Presidente Norteamericano al reflexionar sobre cómo su país se había convertido en un cementerio –que en éste caso sería el cementerio moral en que se está convirtiendo la sociedad dominicana-, al decir que “el mundo casi no notará y menos aún recordará lo que decimos aquí. Pero nunca olvidará lo que hicimos aquí”.

 Por eso, muy por encima de la calumnia y difamación, el hecho de “tener la conciencia tranquila; la dignidad invicta y el deseo de ser más y no de hacer más” nos mantendrá en la lucha, esa lucha que aún no se ha iniciado. ¡Créalo! ¡Si señor!

Ningún camino que me obligue a pisotear los dictados de mi conciencia podrá conducirme a la morada de los bienaventurados.

J. Locke.-

El Nacional

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