Opinión

ESTO PIENSO, ESTO CREO

ESTO PIENSO, ESTO CREO

Los padecimientos de allá, tan parecidos a los de aquí

Porque… “Cuando lleguen los sombreros, no habrá cabezas”.

Los seres humanos, aunque muchos traten de justificar lo injustificable, estamos mal y vamos por un derrotero peor. Las imágenes de más arriba, lo sintetizan. Todo lo queremos tergiversar, confundir lo uno con lo otro y quedarnos tan tranquilos como si no hubiésemos hecho nada malo, y lo peor, sin pergeñar acciones que puedan siquiera, moralmente, justificar lo socialmente inaceptable.

 La preocupación mayor y principal de todas, es ver quién se apropia más y más de cosas pasajeras, títulos, nombradías y falsos protagonismos, que al final, se vaporizan en el aire, dejando más penas que satisfacciones. Se confunde, desgraciadamente, el desarrollo personal y principalmente material, con la efectiva evolución como ente social.

 Hay personas de estas que por más que eviten su destino, sin importar el camino escogido, siempre llegarán al mismo, su sino es el mismo que el de aquellos engreídos considerados a sí mismos como eternos, y terminan al igual que las victorias de todos los mediocres endiosados, tanto como las hormigas, cuando les crecen alas y pretenden volar.

 No quieren comprender, tal como la historia nos ha enseñado, que solo somos –reitero-, simples y miserables eslabones de una misteriosa cadena, que cual puente frágil y quebradizo, nos sirve para poder llevar a cabo nuestra misión, la de saber bien unir el pasado, el presente ominoso que nos corresponde vivir, para tratar de hacer un mejor porvenir para todos los que vienen detrás de nosotros.

 El mundo no terminará con nosotros, como pretenden hacernos creer muchos, mediante inminentes presagios de fatalidades, mientras ellos se encargan con engaños y falsías, de presentarse como ángeles salvadores, en tanto, a nuestras espaldas, alimentan la hoguera de la discordia, la corrupción y las indelicadezas sin límites.

 Por eso, este acontecer maldito no se puede simplificar como una mera contemplación de falsos discursos e ideales. Ahora, en este vivir que nos ha tocado la buena o mala fortuna de pertenecer,  de ver que determinados políticos y funcionarios para justificar el enorme enjambre de lacras y cualquerizados que los rodean, alegan con un desenfado que raya en lo inverosímil, que hasta los árboles necesitan estiércol para crecer.

 Descarados, hasta la vergüenza la perdieron. Pretenden tenernos amarrados a una noria, donde el arcaduz solo conduce el agua a sus abrevaderos, mientras los demás padecen de sed, sin que a ellos les importe un bledo.

 La sociedad se despedaza y triunfa el individualismo. Cada quien quiere protección para sí, aunque al resto se lo lleve el mismo demonio. Cada quien quiere flanqueadores para no perder el tiempo en los tapones, mientras a los demás que se las arreglen como puedan. Periodistas quieren guardaespaldas y flanqueadores, porque hacen “análisis” políticos que afectan a determinados poderes y necesitan seguridad para ellos y los suyos, los abogados por igual, los fiscales y jueces ni decir y otros tantos y disímiles “profesionales”.

 En cualquier tipo de organización o agrupación, al parecer, se ha desatado el mismo Satán, con diferente ropaje pero el mismo fin; todos quieren ser presidentes y los que están no quieren ser ex. Muchos han degenerado de manera tal, que sufren de anedonia, esa capacidad para sentir placer ante cosas que antes les resultaban positivas y que hoy, inmersos en sus depresiones nerviosas, han perdido su esencia.

 Venden una imagen muy lejana a lo que en verdad son. La capacidad de sonrojarse la perdieron, el dolor ajeno no significa nada para ellos, el hambre y la inseguridad de los demás, para ellos no es problema. Gastan y gastan recursos del Estado para pavonearse cual pavo real, dinero con el cual, podrían llenar mil necesidades de las que están llamados a resolver, pero que va, el “figureo” y la altanería, no les permiten ver el otro lado de la moneda. 

 Todo en ellos es dualidad, y con ese ropaje pretenden engatusar a todo el mundo. Les cabe como anillo al dedo, lo expresado por Odiseas Elytis en “Para un arte solar”, al decir que la gente considera que la belleza y la luminosidad son cualidades obsoletas e insignificantes y pretenden acercarse a la forma de un ángel, proceso en el cual nacen diversas clases de demonios. ¡Sí señor! La única ventaja que logramos de la lucha por la vida, es la evidencia de nuestra nada, y del profundo desprecio de cuanto estimábamos sublime, y digno de envidia”.

F.V. Schiller

El Nacional

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