Opinión

ESTO PIENSO, ESTO CREO

ESTO PIENSO, ESTO CREO

Por ser este un país de fantasía, tal vez, sólo tal vez, será que nada tenga sentido

Porque… “Mientras el león mata, los buitres y coyotes se alimentan”.

En un país de fantasías nada ha de extrañarse. Un país donde abundan los enganchados a “geriatras”, aduladores, “cualquerizados” y corruptos, donde muchos hacen profesión de “lambonismo”, de parásitos sin ningún dejo de vergüenza, ya que al parecer ese don nunca estuvo en sus haberes, que denigran las instituciones por las cuales han pasado o están, y en donde aparecen personajes igual o parecidos a este fenómeno, manipulador de mujeres mayores que en algún momento han poseído o poseen determinado poder para influenciar, no ha de extrañarse las cosas en apariencias inverosímiles que ocurren en este país de utopías.

 Utopías para todo lo que signifique progreso, tanto material como moral, porque en cuanto a crear y buscar donde no hay, para ensuciar la moral y el buen palmarés de las personas, en cuanto a eso, no tienen límites ni escrúpulos.

 Eso sí, para pavonearse y llenar los escritorios y los periódicos con “análisis, estudios y teorías” pendejas, con eso, no hay quien les gane, todo para justificar el ineficiente y poco productivo de su vergonzoso accionar, –al menos que no sea paga coger “fiao”–.

 Los “tienen tan bien puestos”, que estos “teóricos” se cubren de gloria, ordenando y pagando decenas de millones a otros teóricos extranjeros, para que les digan lo que por demás ellos conocen al dedillo. Mientras esto sucede, por falta de unos pocos cheles, fácilmente tiran a la calle, desahuciados, como si fuesen cosas viejas, -y que tanto dicen y se ufanan defender-, los pobres libros y el personal de una biblioteca. Claro, ubicada en un paupérrimo barrio, ¡tenía que ser!

 Por este conjunto de cosas, es que estoy indignado, ¡y cuando no! Quizás, tal vez, definitivamente tal vez, no tenga sentido, o quizás el sin sentido sea el mejor motivo para no callar, no ceder, muy a pesar de todas las tormentas y nubarrones, que cual robo, intentan posar sobre nosotros, con la finalidad de manchar, de hacer callar, de querer humillar una fuerza moral que les ha sido y les será imposible doblegar por la fuerza.

 Quizás, ese accionar sin sentido se haya constituido en el mejor motivo para no callar, no ceder, aunque no escuchen y por tal razón no comprendan la triste realidad del momento y el peligro que significa proseguir trillando este camino sin sentido, que no nos conduce a ningún atracadero seguro.

 En tanto, ¿cuando nos abocaremos a resolver los problemas reales? ¿Cuándo dejaremos las fantasías, teorías y utopías mientras crecen las deudas de todos, entiéndase bien, de todos, que en resumen podría llamarse la deuda que cada día tiende a ser eterna. Porque no producimos lo suficiente, y todo, entiéndase bien, todo lo que se hace es por medio al “fiao”, y toda la gravedad que esto implica, es camuflajeada con los más surtidos, selectos, enjundiosos, vanguardistas, globalizados y engañadores discursos. 

 Algunos de estos esperpentos son mitómanos, se han acostumbrado a mentir y ya, esa manera maligna de actuar, forma parte íntima de su personalidad. La cuestión no es de percepción errada, lamentablemente es una triste realidad. Por eso se dice que el fraude corrompe todo y ese ha sido el problema mayor, el fraude en el discurso que ya lo ha corrompido todo.

 Estadísticas parecidas a las encuestas pagadas, cuyos resultados crean la realidad que desea el que paga. Mientras tanto, tienen que rogarle a Dios –si es que creen en alguien que no sea su propio ego- para que las escoltas y franqueadotes estén siempre disponibles para el incumbente y sus familiares cuando llegue el “sal pa’fuera”, porque de no ser así, la cruda realidad les dará duro, muy duro.

 Están en una etapa donde, la prepotencia no les permite distinguir entre amigos y alabarderos y pretenden desconocer que tanto los aduladores, como ellos mismos, con el tiempo, se consumirán bajo el peso de su  nauseabundo e indigno proceder.

El Nacional

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