Excusas, desvergüenzas, miedos e ineficiencias para justificar todo
Porque Los irresponsables lo primero que pierden es la vergüenza.
Los estudiantes dominicanos son los que menos aprenden en la región, obteniendo las peores calificaciones pero, a pesar de esto, estamos a la cabeza en el desarrollo económico y de otras tantas vainas con relación a los demás paisitos y en una actitud pujante y cimera en la era del conocimiento. ¡Malaya sea la hora!
La epitome de este desmadre de intelectualismo, teorías pendejas y utópicas que nos ha dirigido en los últimos años, podría resumirse fácilmente parodiando a Fabio Merlini y decir que hacen más cosas que increíblemente nos sirven menos. Vale decir, que es la manifestación máxima de la eficiencia insignificante. Se han quedado natagueando en el mismo lodazar, utilizando las mismas ineficientes argumentaciones para justificar su deficiente accionar.
Son sastres especialistas tomando medidas que no conducen a ninguna confección. Verdaderos expertos para coger fiao a sabiendas de que no lo pagarán ellos. Suma Cum laude en endeudar el país para hacerse los buenos, desperdiciando el dinero a diestra y siniestra, haciéndose los buenos o creando nuevos liderazgos que más que líderes se comportan como verdaderos padrinos. Sí, como esos que vemos en las películas sobre los mafiosos.
Han hecho de la irresponsabilidad gerencial y política, la peor plaga, que presentan como el mejor ejemplo para las familias y esta sociedad. Porque han perdido la vergüenza, lo cual le permite continuar cometiendo los mismos hechos indelicados, cada vez con más osadía, como si tuviesen la seguridad de que nada, ahora o después, los hará rendir cuentas. Por eso digo, que son lo más parecido a la Gatica de María Ramos, la misma que tira la piedra y esconde la mano. En verdad, ¡los aborrezco!
Porque, hay que ser desvergonzados y tener muy mala ley, para ser tan traicioneros y después de tantos años dirigiendo las cosas del país, presentar los hechos como si fuesen nuevos y no admitir su manifiesta incapacidad, prepotencia, inmoralidad e indolencia para proseguir con lo mismo, con las mismas teorías y utopías pendejas, tratándonos como verdaderos zánganos, tarados. Como pendejos si lo aceptamos pero, como cobardes, no.
No es verdad que estemos bien. No es verdad que un gran porcentaje de la situación que nos presentan sea verdad y, la pequeña parte que podría albergar algún tipo de verdad, está contaminada.
Caen gobiernos en el mundo, como la nieve en invierno pero, como aquí nunca se produce eso, por igual tampoco ven lo primero. El profesor y estratega como el que más, Adriano Miguel Tejada, conocedor con propiedad sobre la situación histórica dominicana, escribió que si se toma la historia dominicana, veremos que por períodos de más o menos 30 años se produce un gran acontecimiento aquí y que ya estamos a mitad del ciclo actual de 30 años.
Entiéndase entonces, que según la historia, el reperpero; el no te menee; el catimani; el gran rebú; el empantalonarse o romperle el alma al más bonito; la explosión del polvorín; el coger el monte o irse a la manigua o, el siempre latente sal pa´fuera, indiscutiblemente que ya, están dentro del rango, incluyendo, el que a nadie se le debe comer pendejá.
Y, con mucha humildad pero, con los colgantes rojos por la indolencia que observamos, por ahora lo que queremos decir, es que cuando la cosa está como está, de primero lo que hay que decirles a muchos es que Por la buena coge el surco o por la mala cambia el paso. ¡Sí señor!

