En 2019, se publicó “El estado de la democracia en el mundo 2019”, realizado con 158 países del mundo, por IDEA Internacional, a partir de 97 indicadores de medida de resultado en áreas prioritarias para la sociedad.
Personalmente, resultó impresionante leerlo meses antes de la Pandemia y recién presentado, porque la situación en el mundo era ya de emergencia, en ese momento. Imaginándome el reto que tiene el nuevo gobierno, quiero compartirlas en apenas una hoja.
Algunos de sus resultados,
• Aumento de las democracias: el mundo es más “democrático” que nunca, pero su desempeño es bajo y las “democracias débiles” van en incremento.
• Los aspectos democráticos que han registrado los menores avances, en los últimos 4 años, son relativos a la reducción de la corrupción, el avance de la igualdad, de género y entre los grupos sociales, y el fortalecimiento de la Independencia de la Justicia.
• Se destaca una crisis en los partidos políticos tradicionales y correlativamente, un aumento en la conciencia política y la movilización, sobre todo de la clase media, desencantada por la ineficacia de la democracia aplicada.
• Otros factores son las trasformación y desintegración de la cultura política debido al creciente individualismo, la polarización, clientelismo y fragmentación de la esfera pública, intensificadas por el surgimiento de las nuevas tecnologías y las redes sociales.
Para la región de A. Latina y El Caribe, IDEA Internacional habla de factores de riesgo para la República Dominicana, estos son algunos:
• Pérdida de independencia del Poder Judicial, con los mayores retrocesos.
• Acceso limitado a la Justicia, y para el perído2012-2017, las mayores regresiones.
• Restricciones en la libertad de expresión.
Como grandes desafíos:
• Nuevas formas de participación y consulta, a ejercerse de manera más directa y que fortalezca la sociedad civil. Para eso se necesitan nuevas instituciones para el diálogo social, con mecanismos y acores/as renovados/as, en los niveles nacional y local.
• Fortalecimiento de los partidos políticos, con cambios de personajes y de pensamiento. Lucha sin tregua a la corrupción, elevando la capacidad de fiscalización y supervisión con estándares claros de transparencia.
• Afianzar la seguridad ciudadana, combatir el crimen y la violencia a partir del respeto a los derechos humanos, con una gran reforma y cambio en la Policía Nacional. El orden interno no debe caer en los militares, que, como institución, también debe restructurarse.
En el momento del informe compartido, no había COVID-19, hoy gran desafío.
Por: Susi Pola
susipola@gmail.com

