CHICAGO. AP.- Parecen refrigeradores enormes y generan radiación suficiente para ver a través de la ropa en busca de bombas o armas, pero la dosis es muy pequeña como para ser dañina, insisten funcionarios federales.
En momentos en que el gobierno está instalando en aeropuertos cientos de escáneres de cuerpo completo adicionales, justo a tiempo para revisar a multitudes de paseantes en las fiestas navideñas, también está trabajando para tranquilizar al público de que las máquinas son seguras.
Un grupo independiente de expertos está de acuerdo con esa aseveración, siempre y cuando las dosis de radiación sean mantenidas dentro de los límites bajos establecidos para los escáneres. No obstante, a algunos científicos les preocupa que las máquinas pudieran funcionar mal, incrementando el riesgo de generar cáncer.
La Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés) dice que la radiación que genera un escáner es aproximadamente la misma que recibiría una persona que vuele cerca de tres minutos en un avión a nueve mil metros (30.000 pies) de altitud, donde los niveles de radiación atmosférica son más altos que en el suelo. Esa cantidad es mucho más baja que la utilizada en una placa dental de rayos X.
Uno tendría que pasar por el escáner más de 1.000 veces en un año para estar expuesto al máximo nivel tolerable indicado en las especificaciones, e incluso los pilotos no hacen eso.
«Tenemos confianza de que los productos y prácticas de seguridad de rayos X de cuerpo completo no representan un riesgo significativo a la salud del público», escribieron el mes pasado funcionarios de la Administración de Alimentos y Medicinas (FDA, por sus siglas en inglés) y de la TSA en una carta enviada a John Holdren, asesor científico de la Casa Blanca.
No obstante, han surgido temores entre algunos pasajeros sobre la posibilidad de recibir un exceso de radiación.
