La denuncia de que agentes del Cuerpo Especializado de Seguridad Turística (Cestur) golpearon y detuvieron a una mujer en Boca Chica porque supuestamente ejercía la prostitución por lo menos debe investigarse. Pero con garantías de sancionar a los responsables en caso de comprobarse.
Marino González y Tomasa Ramos, padres de Marlene González Ramos, de 25 años, denunciaron que esta fue golpeada en presencia de una hija de siete años al resistir que la detuvieran y la acusaran de practicar la prostitución. Se duda que los padres mientan para defender a su hija. Y en caso de que la mujer mercadeara con su cuerpo, que tampoco es la peor amenaza contra el turismo, no era para que se le arrestara y menos golpeara.
Como parece que se está en presencia de un abuso, la Procuraduría General de la República y el jefe de Cestur deben ordenar una investigación para establecer la verdad. Y de paso prevenir a los agentes de que la protección a la industria turística no implica maltratar a ningún ciudadano. Hay otros métodos.

