Quiero felicitar al Foro Social Alternativo y demás organizaciones que llamaron a un paro el lunes último por 24 horas como protesta pacífica y democrática por el mal manejo de las autoridades públicas en las prioridades de las obras, en la salud, la educación y otros; culminando dicho ensayo con un amplio apoyo popular.
También, felicitar a las autoridades civiles y militares, que crearon las condiciones para que dicha manifestación fuera realizada con pocos daños. El mensaje civilista está dado, ahora le corresponde al gobierno dar respuesta. Ser justo honra, pero avanzamos hasta cuando el paquetazo comienza a producir sus malos efectos, con los alimentos carísimos, y los acaparadores y algunos comerciantes, que se olvidan que la riqueza malhabida también es corrupción.
Quiero felicitar a la institución APPEDI en su 50 aniversario en nuestro Cibao adorado. Conozco como se inició y se ha proyectado.
También solidarizarme con la familia del colega Yoel Adames por la muerte de su hijo Stalin, en plena juventud. Suplico al Todopoderoso resignación cristiana. Ahora que hablamos de muerte, ¿será posible que el mundo organizado permita llegar a los US$ 300.00 dólares el barril de petróleo como avanzó el jefe del Estado? Tendríamos los dominicanos que enterrarnos, aunque los corruptos en funciones públicas y privadas lo soportarían; pero Dios conoce esa realidad y esas riquezas sustraídas del dinero de los pueblos se destruyen como la herencia de las drogas, con daños secundarios intratables.
Me siento ahora más confundido, con choques de amigos del tren oficial. El ministro Montás manda a callar a otro ministro, Bengoa, para que no repita que el Fondo Monetario ordenó el paquetazo sino que el gobierno fue que pidió al FMI que interviniera. Me preocupa como aliado este tema, y más en esta democracia.
¿Cómo es posible que sigamos viendo lo que acabamos de ver en Guatemala, donde asesinan esa gloria, artística y pacifista, el grande Facundo Cabral? Así no podemos avanzar, mientras haya bárbaros sin educación y sin alma en el medio con tanta facultad de proyectarse en nombre de la democracia, de la política y de la propia condición humana. Los pueblos, como los hombres tenemos que cambiar de verdad, para merecer estar vivos, y no seguir viendo abusar de la ley en nombre de la democracia. El tiempo es oro, y tenemos docenas y docenas de años y no aprendemos dicho sistema.
Aunque sigamos soñando, felicitando las puertas nuevas que vea nacer en el orden democrático a ver si avivamos finalmente, adonde seamos otra cosa las mayorías, más unidos, más honrados, mejores hijos de la patria, donde no les sigamos fallando a nuestros libertadores, que deben brincar en sus tumbas pues con frecuencia ni los recordamos siquiera.

