Opinión

¡Feliz Navidad!

¡Feliz Navidad!

Si tiene tiempo y no se encuentra sedado por la desesperanza, dese una vueltecita por la Zona Colonial.  Hágalo de manera discreta y mire, como de reojo, las salas de nuestras viviendas, donde  la indestructible gente de la zona, prepara su árbol navideño y pone su nacimiento.  Y lo pone como se hacía antes, no con “santasclos”, sino con ciudaditas con pesebres y toda suerte de animales y espejitos que simulan los laguitos y ríos de lo que se imaginan era la calurosa ciudad, hoy sagrada, de comerciantes y nómadas a camello, que era Belén.

Las bolas generalmente son de verdad, rematadas por una estrella.  Alrededor de ese arbolito se sienta la familia y en Nochebuena cena la gente, apretujada en ese espacio cálido del afecto compartido.  La noche huele a puerco asado y ensalada rusa, no a pavo con cherries, porque nuestros indígenas no negociaron con colonos ingleses y holandeses su precaria paz con un pavo de acción de gracias.  Es Navidad a la dominicana, como debe ser, porque no vivimos en un pueblecito de Massachusetts sino en Santo Domingo, en  el Caribe.

Si camina usted por la Arzobispo Portes,  verá los Belenes del Teatro Guloya, pero también los verá en la calle Macorís y en la calle Luperón esquina Hostos, donde Risoris Silvestre ha organizado una exposición de Belenes y un nacimiento viviente con niños y niñas.  Risoris, como todos nosotros, está empeñada en recordarle a la nación que “En la Ciudad Colonial la Gente Vive”.

Risoris comparte esa misión con Freddy Ginebra, quien este año organizó los tours por la ciudad colonial, el primero el 31 de julio,  para conmemorar el aniversario de Casa de Teatro, con cien personas y un megáfono, y luego como guía del grupo de damas voluntarias de la Universidad Católica de Santo Domingo, quienes esa vez hicieron la gira en uno de los dos trencitos que recorren la ciudad colonial y nos devuelven a la fantasía de la infancia.

En Plaza España,  está el árbol más grande y bello de la ciudad, y Turismo organiza un espectáculo gratis cada fin de semana, por donde desfila un grupo de artistas que alegra a la gente que llega con su silla, cargada de niños y ancianos, de su familia, a ver un espectáculo totalmente gratis.

Y, si es domingo y le quedan ánimos, suba la cuesta que desemboca en las ruinas de San Francisco para escuchar al Grupo Bonyé, y encuéntrese con todos sus amigos y amigas bailando son con toda la barriada y gente que viene ahora de todas partes a vernos celebrar la vida, porque lo importante es la vida, ¡qué caray!

El Nacional

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