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Fidelio no

Fidelio no

En estos días llamó Tony Raful para, alarmado, informarnos sobre unos supuestos representantes de Fidelio Despradel que están visitando oficinas y consultorios para pedir ayuda en su nombre, con una supuesta carta y copia de cédula.
Parece gente hambrienta, pues siempre piden un saco con diez libras de arroz, pero ahora están escalando sus solicitudes y pidiendo abiertamente dinero. Un médico se quejó, porque había entregado once mil pesos y nadie le había agradecido el gesto.

Otro médico, amigo de infancia de la familia, identificó enseguida que quien le hablaba por teléfono no era Fidelio y los desafió a que pasaran por su consultorio.

Es una plaga nacional, que se está repitiendo en todo el país y ya lo hemos denunciado en la policía, y hay fotos de uno de los integrantes de la banda sentado esperando su aporte.

Las acciones judiciales y carcelarias no parecen detener esta plaga de estafadores que solo fracasan con quienes conocen de verdad a Fidelio, pues todo el o la que conoce su trayectoria sabe que es imposible que alguien como Fidelio, que no acepta el barrilito, ni los camiones con comida o juguetes, ni las sumas en efectivo con que la Cámara de Diputados premia a sus vasallos, se preste a este tipo de estafa nacional, que nos sorprende por su ingenio. ¿Donde consigue esta banda la cédula de Fidelio? Y, ¿como pueden falsificar su firma?.

Que este artículo sirva pues para aclarar una vez mas que no somos participes de estas acciones que hoy curiosamente se llevan a cabo a nivel nacional, aprovechando la simpatía y solidaridad del pueblo llano con las propuestas y acciones de un hombre vertical, cuya voz clama en el desierto, o en un mar de intereses partidarios y económicos, que avergüenza la nación.

Muchos y muchas sencillamente se ríen, asombrados del ingenio que despliega la clase popular para conseguir un saco de arroz de diez libras, pero eso sería en el mejor de los casos. No dudamos que detrás de estas estafas haya un esfuerzo por desacreditar al único legislador que no ha podido ser comprado, al único que ha denunciado sistemáticamente el desastre medioambiental.

Ahora que el presidente participa en la Cumbre sobre el Clima, me pregunto ¿cómo justifica Punta Catalina, o el mantenimiento en el cargo de un ministro de ecología, vergüenza de los Estévez, que ha permitido siete aserraderos en la foresta de la reserva protegida Manuel Aurelio Tavares Justo, y el asalto de los granceros en los ríos del país?, acompañado de quien asumíamos como el más serio de sus asistentes: Montalvo.

Repetimos, si alguien va a nombre de Fidelio Despradel, buscando “ayuda”, repórtelo a la policía.

El Nacional

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