Y no es a azufre, porque ni gerentes ni secundones tienen la talla de Lucifer. Es un tufo que brota de la abyección, el de la imbecilidad del lacayo enriquecido y prepotente.
Un tufo made in USA, que Fox decidió verter en la ciudad de los 30 caballeros, a la que Juan Lockward cantó con amor y poesía.
Allí, porque es un punto insigne de la solidaridad bolivariana.
En una sociedad que ha forzado a las derechas a establecer vínculos de cooperación y relaciones respetuosas con la Venezuela de Chávez, estigmatizada por Washington y por la voraz oligarquía venezolana.
Una hazaña similar a la que logramos respecto a la Revolución Cubana y a Fidel, respetada hasta por el corrupto Balaguer.
Alguien que no fue Vicente Fox, residente en Washington, decidió usar la tierra dominicana para agredir con calumnias grotescas los méritos acumulados por Chávez y los/as bolivarianos, e intentar catapultar una pérfida ofensiva mediática; recurriendo al uso perverso de la acusación a Chávez de socio del narco-tráfico, para abrirle cauce a la ambicionada agresión militar a Venezuela y al bloque del fantasma del nuevo socialismo que recorre América
Fox, Bush y Obama saben cuanto tiene que ver el narco-estado- terrorista colombiano en lo que pasa en México. Saben de las responsabilidades de la CIA, el Pentágono y las mafias políticas y económicas estadounidenses y mexicanas en ese desastre.
Lo saben y son parte de muchos negocios sucios envueltos en polvo blanco y crack, acompañados de suministros de armas ilegales y turbias operaciones especiales.
Pero ellos callan la verdad y amplifican la mentira, como las cadenas Fox (¡?) y CNN.
Triste papel el de la cúpula de ACIS que sirvió de puente a esa ignominia. Además de desprecio, se siente vergüenza ajena por quienes se parecen tanto a la escoria empresarial venezolana de Fedecámaras.
Ofende, sin embargo, quien puede, no quien hiede y se dedica a expandir un bajo que vamos a disipar con cañonazos de dignidad y con el repelente !Fo! que merecen Fox, sus padrinos imperiales y sus testaferros de la ACIS.
Tranquilo Comandante, que el pueblo de Duarte y Caamaño no se apichona cuando que trata de castigar a pérfidos y traidores.

