La mejora del sistema de pensiones, un anhelo compartido por diferentes sectores de la sociedad dominicana y del que participan los trabajadores que serán sus beneficiarios, no es una quimera sino un objetivo que puede lograrse concertando buenas voluntades y desoyendo las voces agoreras de aquellos que sólo buscan confundir sobre la realidad del sistema previsional del país.
Para lograr ese trascendente objetivo que tiene el carácter de una verdadera conquista social y humana, la fórmula viable es el consenso entre las diferentes partes que intervienen en el proceso y en ningún caso se debe recurrir al ahorro de los trabajadores.
Está más que demostrado con exposiciones y argumentos muy claros y convincentes, que la propuesta de disponer para ese fin del 30 por ciento de los fondos de las AFP es una engañifa impulsada por quienes enarbolan una supuesta preocupación por la fuerte de la clase trabajadora, cuando en realidad sólo persiguen intereses particulares y proyección personal.
Aquellos que pretenden presentarse como preocupados por la actual situación de los trabajadores suspendidos por los efectos de la pandemia, lo que lograrían si sus propósitos llegaran a concretarse, es poner a estos abnegados y valiosos servidores a pagar los efectos de la crisis sanitaria, cuya solución y medidas es únicamente responsabilidad del Estado.
En consecuencia, lo sensato, prudente y razonable si el tema es objeto de una serena reflexión, ponderando todas las variables e implicaciones, sería transitar hasta una reforma integral del sistema junto al Gobierno y los agentes sociales.
Esa la vía que traza el momento presente y a través de la cual se puede llegar sobre bases muy serias y atendibles a la importante meta de promover un cambio a la Ley de que permita generar más y mejores pensiones para los trabajadores que llegan al final de su vida laboral productiva.
A diferencia de las ideas y propuestas basadas en mentiras y espejismos, hay medios factibles y expeditos para una mejor garantía de derechos y beneficios a favor de los trabajadores, aplicando tres grandes pilares que incluyan mejorar las pensiones, extender la protección de las mismas y contribuir al desarrollo económico y social.
Para mejorar las pensiones es necesario establecer un verdadero sistema de pensiones mínimas, promover un incremento del ahorro para lograr una mayor pensión y vincular la edad de retiro a las mejoras demográficas de longevidad.
En cuanto a la extensión de la protección de las pensiones, se requiere combatir la informalidad, auténtica lacra del sistema, facilitando a las empresas y trabajadores el tránsito a la formalidad, además de permitir que los independientes o aquellos que trabajan por cuenta propia se afilien a la Seguridad Social.
El tercer pilar de propuesta para alcanzar un mejoramiento significativo y sustentable en el actual sistema, requiere de una mayor diversificación de las inversiones y una estructura más flexible en la posibilidad de invertir.
En la medida en que todos estos puntos e ideas puedan ser ponderados de forma detenida y con un ánimo de llegar a soluciones auténticamente beneficiosas para la clase trabajadoras y todos los actores del sistema, podremos sentar las bases para iniciar una ruta promisoria, dejando atrás propuestas alocadas.
Son muchas las razones que se han expuesto, todas atendibles y muy bien argumentadas, acerca del trastorno mayúsculo que se generaría en el país, especialmente en la economía nacional, si se sigue adelante con el proyecto de ley mediante el cual se pretende devolver el 30% de los fondos de pensiones a los afiliados.
Por: Yaneris Piantini Guzmán
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