EFE Viena. La conferencia ministerial sobre seguridad nuclear, organizada esta semana por el OIEA, terminó hoy en Viena sin decisiones concretas pero con la firme promesa de seguir adelante con la reforma del régimen internacional de seguridad atómica tras el accidente de Fukushima (Japón).
Más de mil delegados, entre ellos 30 ministros, así como reguladores nucleares y expertos de todo el mundo, estuvieron reunidos desde lunes en la capital austríaca.
Hoy se hicieron públicos los resultados de estas deliberaciones, realizadas a puerta cerrada en tres grupos de trabajo, que coinciden en su mayoría con las propuestas lanzadas al comienzo de la reunión por el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Yukiya Amano.
Según las conclusiones, el principal objetivo inmediato es revisar y endurecer los estándares de seguridad de las plantas nucleoeléctricas establecidos por el OIEA, y realizar pruebas de resistencia contra posibles peligros externos como terremotos, inundaciones y el corte del suministro eléctrico, tal y como ocurrió en la catástrofe de Fukushima.
Además, se habló sobre revisiones obligatorias de seguridad, a cargo de los expertos del OIEA, en todas las instalaciones atómicas del mundo.
Según la propuesta de Amano, en una primera etapa se podría inspeccionar un 10 por ciento de las 440 plantas nucleares en funcionamiento en el mundo, elegidas de forma aleatoria.
Esta idea es la más controvertida porque algunos países ya han expresado sus reservas, entre otras razones, porque se propone que se hagan públicos los resultados de estas inspecciones de seguridad.
EEUU, que con 105 centrales es el país con más plantas nucleares en el mundo, exigió esta semana que el OIEA limite el número de instalaciones que se propone inspeccionar, según dijo el responsable del regulador atómico norteamericano, Gregory Jaczko.
Otros países consideran que es mejor seguir adelante con las revisiones de seguridad a través de los reguladores nacionales.

