PARIS. AFP Los franceses se movilizaron masivamente el sábado, en familia y desafiando a veces la lluvia, para rechazar una vez más en las calles la reforma del sistema de jubilación que impulsa el presidente conservador Nicolas Sarkozy, cuya popularidad sigue en caída.
El ministerio del Interior cifró los participantes en 899.000 en las 229 manifestaciones convocadas en todo el país, mientras que los sindicatos reivindicaron «unos 2,9 millones» de personas, en una nueva guerra de cifras después de la jornada de protestas septiembre.

