Cinco viviendas con sus ajuares fueron destruidas por un incendio, la madrugada de este jueves en el sector La Cuarenta, de Cristo Rey, dejando a la intemperie a decenas de personas, entre ellas numerosos niños y ancianos.
El incendio se produjo alrededor de las 2:00 de la madrugada, informó Rafaela de León, presidenta de la Junta de Vecinos.
Entre los afectados están Raisa Antigua Báez, Gladis Urbáez, Milagros de Jesús, Roberto Castillo, Milagros de Jesús Gavilán, Dulce Marialiana Castillo y Juan Carlos Núñez.
También fueron afectados Germán Estévez Cabrera y Fidelina García, quienes explicaron que no pudieron sacar ninguna de sus pertenencias, sólo con la ropa de dormir.
Las familias afectadas perdieron sus camas, televisores, refrigeradores, estufas, televisores y otros efectos.
Ginet Rodríguez informó que su vivienda fue parcialmente destruida por vecinos del sector, para evitar que las llamas se propagaran hasta la misma.
Por el momento, se desconocen las causas del siniestro que fue extinguido varias horas después por vecinos del lugar, y miembros del cuerpo de bomberos del Distrito Nacional.
Para extinguir las llamas se presentaron dificultades debido a que uno de los camiones de los bomberos sólo tenía medio tanque de agua y el segundo tenía la manguera pinchada.
Los afectados permanecen en una carpa del sector La Cuarenta y en la noche duermen en las salas, comedores y cocina de familiares y vecinos.
El Plan Social de la Presidencia envió raciones alimenticias y prometió canalizar otras ayudas para las familias afectadas a partir de este lunes.
Mientras el doctor Félix Antonio Cruz Jiminián, a tavés de la fundación Cruz Jiminián, donó 60 fundas de cemento y mil 500 bloques de concreto para la reconstrucción de las casas dañadas.
El Ayuntamiento del Distrito prometió reconstruir de madera las casas dañadas, pero los afectados dijeron preferir la suma de dinero que falta para hacerlas nuevamente de bloques y cemento.
Quedaron en ropa de dormir
La mayoría de las personas que vivían en las casas incendiadas, quedaron a la intemperie en ropas de dormir, debido a que no tuvieron tiempo de sacar sus pertenencias.
El mayor problema es la falta de camas y de alimentos para los niños y los ancianos.

