La Sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito fue el lugar escogido para entregar anoche los Premios Fundación Corripio 2010, distinción que otorga esa institución a personalidades que han hecho un significativo aporte para el desarrollo y elevación de valores morales y profesionales para la República Dominicana.
Los reconocidos fueron el doctor Arnaldo Espaillat Cabral, en el área de Ciencias de la Salud, por su trascendental y extensa trayectoria para el desarrollo de la oftalmología en el país. También el doctor Wilfredo Lozano, en el renglón Ciencias Sociales y Jurídicas, por sus brillantes aportes a la sociología nacional a través de numerosas investigaciones y publicaciones.
En Artes, renglón fotografía se distinguió a Domingo Batista, por su trayectoria profesional de más de 40 años en el arte fotográfico nacional e internacional.
Presidieron el acto el empresario José Luis Corripio Estrada, su esposa Ana María Alonso de Corripio y sus hijos Ana, Lucía, José Alfredo y Manuel Corripio Alonso. Le acompañaron otros miembros de la familia: Laura Pereda de Corripio, Rafaela Martínez de Corripio, Alejandro González Cuadra y Rafael Barceló. También Jacinto Gimbernard y José Alcántara Almánzar.
Los integrantes de la familia Corripio entregaron las estatuillas a los ganadores.
Los maestros de ceremonias fueron Roberto Cavada y Susana Rodríguez, quienes dieron paso a las palabras de bienvenida a cargo de Jacinto Gimbernard, director ejecutivo de la Fundación Corripio. Estos premios, de por sí, vienen a constituir el más valioso regalo que otorga esta familia a la República Dominicana, que es su patria, el territorio en que se desarrollaron sus actividades y en el cual depositaron sus esfuerzos, sus esperanzas y su amor, manifestó Gimbernard.
Dijo que con esta cuarta versión de las premiaciones de la familia Corripio, se reafirma una disposición de persistencia incansable, ajena a toda apatía. Me siento muy honrado al dirigirme a tan distinguido público esta noche en la que la Fundación Corripio adelanta nuevamente un pié en este camino de justos y nobles reconocimientos, fueron las palabras finales de Jacinto Gimbernard.
Mientras que Lucía Corripio al ofrecer el discurso central de la ceremonia de premiación manifestó: Es para mí un honor y motivo de gran satisfacción el dirigirme a todos ustedes en nombre de la Fundación Corripio y en el de mi familia, para rendir homenaje a personas de bien que en el ejercicio de sus profesiones han realizado de forma sobresaliente e intachable, importantes aportes a nuestra sociedad.
Al referirse a los reconocidos destacó sus cualidades profesionales y sus aportes a la sociedad en cada una de las áreas que representan.
Al igual que nuestros homenajeados, nuestra familia, a través de la Fundación Corripio, se siente comprometida con la sociedad dominicana, como una forma de retribuir parte de lo mucho que de ella hemos recibido. En nuestra conciencia siempre escuchamos las palabras de nuestros abuelos, Manuel y Sara, recordándonos cuan agradecidos siempre estuvieron del pueblo dominicano que les acogió, al tener que abandonar a sus familias y aquella querida España que les vio nacer a partir del año 1921, con el fin de poder alcanzar los sueños de unos jóvenes cuyo único equipaje era el deseo de trabajar y ser personas de bien. Igualmente queremos reconocer el invaluable aporte a la formación familiar de nuestros queridos y siempre recordados abuelos maternos, Alfredo y Lucía.
Lucía Corripio destacó que hoy, 89 años después, sus nietos se mantienen fieles a ese sentimiento de gratitud a esta tierra.
Nuestros abuelos nos allanaron el camino a base de sacrificio y trabajo, donde el amor a Dios, los valores éticos y morales, la humildad, el valor por la familia, y el cumplimiento a la palabra dada, ocupan la cúspide de la pirámide de la vida.
Mientras que Arnaldo Espaillat dio las gracias a nombre de los galardonados y mencionó los aportes ofrecidos a la sociedad en las artes, las ciencias sociales y en la salud.
Esta noche tenemos el privilegio de estar frente a una familia consagrada al trabajo, cuya tradición se remonta a don Manuel Corripio Gracía, quien a los 97 años de edad, al exhalar su último aliento, entregó el bastón de mando a su hijo para que continuara su obra. Responsabilidad que no sólo ha sabido mantener, sino, que con ingente dedicación y esfuerzo la ha engrandecido.
La parte artística de la cuarta entrega de los Premios Fundación Corripio 2010 correspondió a la destacada violinista española Alma Olite Gorraiz y del reconocido pianista ucraniano Vadim Gladkov, quienes interpretaron hermosas piezas clásicas como la Suite Popular Española, la Danza No.1 de La vida Breve, Zapateado y Romanza Andaluza, despertando los aplausos del público.
DATO
Los tres galardonados en esta entrega de los premios recibieron un certificado, una estatuilla y un cheque por valor de un millón de pesos cada uno.
Con esta distinción la Fundación Corripio busca contribuir al crecimiento de la cultura mediante el reconocimientos a personalidades.

