Todavía hay gente que realiza comentarios sobre la final de la Champions. Aún escuchamos argumentos sobre el resultado final de esta competencia.
Todavía muchos dicen que, un equipo que juega como lo hace el conjunto inglés no merece ser el campeón de la Champions League.
Innumerables son los comentarios que han suscitado el resultado y la manera en que el Chelsea salió victorioso de la Gran Final de la Champions.
Dada la trascendencia que tiene la competencia anual inter clubes más importante del mundo, nos pronunciamos al respecto, a sabiendas que nuestros criterios, también serán cuestionados y criticados.
Basándonos en las Reglas del fútbol, ya sean en las originales escritas en el año 1848 y denominadas el Código de Cambridge ó las producidas en el año 1863, y también en las actuales: todas señalan, en el acápite de tanto convertido ó gol marcado, lo siguiente: El equipo que marque más goles que su oponente directo será el ganador del partido.
Si nos apegamos a las mismas, no hay duda alguna. Chelsea, en el momento de ejecutar los penales que definieron el encuentro, convirtió más que el Bayern por ende, ganó el partido.
Ahora bien, si vamos a los méritos realizados para llegar a la final, la situación refuerza nuestro criterio.
Hasta hace quince días, el campeón de la Champions era el FC.Barcelona, que además de estar considerado el mejor equipo de la década y el que llena las pupilas de todos los amantes del fútbol *elaborado*. A este gran Barcelona, el que no deja de maravillarnos, el Chelsea, de los seis puntos que disputó obtuvo cuatro y, por vía de consecuencia lo eliminó de la competencia.
Recordando esto, nos damos cuenta que el Chelsea llegó por meritos propios a la gran final y ahí, aferrado a su concepto futbolístico, con una alineación muy mermada, lucho denodadamente, tuvo la convicción de que podía salir victorioso y logró su objetivo.
Es probable que el estilo de juego del Chelsea no satisfaga el gusto de los exquisitos -a nosotros no nos gusta- pero no podemos desconocer que éste equipo tiene una capacidad físico/atlética sensacional y que todos sus jugadores creen fervientemente en lo que hacen.
Prueba de ello es que, al Barcelona le convirtieron el segundo gol al final del partido de vuelta y al Bayern le empataron en el minuto 89.
Al Chelsea nadie le regaló absolutamente nada, por lo tanto, bien por el Chelsea. Justo y merecido ganador de la Champions League. Ahora bien, lo que está sucediendo en esta extraordinaria competencia, modelo en organización y con una calidad incuestionable, nos preocupa y se nos ocurre que habría que cambiarle la denominación.
Decimos esto porque, tanto el nuevo campeón de la Champions League como su oponente, no participaron en esta edición del certamen en calidad de campeones de la Premier League ni de la Bundesliga.
Absurdo sería cuestionar la calidad y el prestigio, tanto del Chelsea, como del Bayern Múnich, pero, apegados a la verdad, recordamos que, ni uno ni otro, el año pasado ganaron la liga de su país. El Chelsea ocupo el segundo lugar detrás del Manchester United, en tanto que el Bayern fue segundo en Alemania.
Este año, a la sensacional Champions League bien la podríamos llamar la Champions de los Sub.

