Remontadas épicas
Después de estar abajo 0-3 en la primera mitad, Colombia logra histórico empate con Chile para clasificar al próximo Mundial de Fútbol
Jorge Rolando Bauger
jbauger@hotmail.com
Lo sucedido el pasado viernes en el encuentro clasificatorio para el Mundial de Brasil entre las selecciones de Colombia y Chile en Barranquilla, fue extraordinario y digno de resaltar.
Al término de la primera mitad, la selección cafetera perdía 0-3 como local y, en la segunda parte del encuentro exhibió su verdadero poderío futbolístico demostrando también pundonor y amor por la camiseta, logró empatar y clasificar para el próximo Mundial.
Ese histórico y poco habitual 3 a 3 –tras una remontada– en un partido trascendental, nos hizo hurgar en el baúl de los recuerdos para revivir situaciones similares en encuentros decisivos.
Una de los remontadas más sorprendente de los mundiales es la lograda por la selección uruguaya el 16 de julio del año 1950 en el Maracaná.
En ese entonces, el formato de la competencia mundialista era diferente y el campeón surgía de una serie de tres partidos que disputaban las cuatro mejores selecciones clasificadas en el proceso previo. Brasil en su condición de local, sólo necesitaba un empate para coronarse – por primera vez– campeón del mundo. Cuando faltaban menos de 30 minutos para finalizar el encuentro, los locales ganaban 1-0 pero, la garra charrúa revirtió el resultado y en el minuto 77, Ghiggia marcó el gol del 1-2 final que le dio el título a Uruguay y produjo lo que hoy en día se recuerda como el “Maracanazo”.
Hace catorce años, fuimos testigos –en calidad de televidente– de una final no apta para cardíacos. Nos referimos a lo sucedido el 26 de mayo del año 1999 en la final número 44 de la Liga de Campeones jugada en el Camp Nou por el Bayern Múnich y el Manchester United.
En esa ocasión, el equipo alemán con jugadores de la talla de Lothar Mattaus y Oliver Khan ganaba por la mínima cuando sólo faltaba un minuto para finalizar el encuentro. En el minuto 90’ el inglés Teddy Shringhan logró el empate agónico e instantes después, el noruego Ole Solskjaer marcó el tanto de la victoria para el Manchester dirigido por Sir Alex Fergusson. Las imágenes de Oliver Khan y Samuel Kuffour llorando por el inesperado desenlace fueron tan conmovedoras que todavía las recordamos.
Un año después, en Rotterdam (Holanda) se jugó la final de la Eurocopa del 2000. En minuto 93, Italia ganaba 1-0 pero, en tiempo agregado, el francés Silvan Wiltor estableció el empate y el gol de oro de David Trezequet le dio la victoria a los franceses.
En la final de la Champions del año 2005 jugada en el estadio Olímpico Ataturk marcó otro hito futbolístico. En esa ocasión, el fabuloso Milán de Italia dirigido por Carlo Angelotti y con jugadores consagrados como Maldini, Cafú, Kaká, Seedorff, Shevchenko y Hernán Crespo se enfrentó al “Spanish” Liverpool de Rafa Benítez.
Al finalizar el primer tiempo, los italianos ganaban por 3 – 0 y conociendo la concepción futbolística de los italianos, todo el mundo pensó que la final estaba decidida pero, en el complemento, Liverpool empató y, en definición por penales el portero Dudex desvió dos disparos permitiendo así que el equipo de Rafa Benítez ganara su quinta Copa Europea.
A esta épica remontada se la recuerda como el “ Milagro de Estambul”.
El proceso clasificatorio para Brasil 2014 registra otra sorprendente remontada.
Nos referimos al encuentro disputado en Berlín entre las selecciones de Alemania y Suecia presenciada por la canciller Ángela Merkel y su homónimo sueco Hendrik Reinfeldt.
La poderosa selección local ganaba holgadamente 4-0 en la primera mitad pero, en la segunda mitad, los suecos experimentaron una sensacional reacción iniciada con el gol de Zlatan Ibrahimovic y finalizada por Elm.
Cuatro a cuatro fue el resultado de este increíble encuentro que tuvo lugar el pasado 16 de octubre del año 2012.
