“La Madre de todas las Batallas”
El origen de la denominación superlativa de “La Madre de todas las batallas” data de la Operación Tormenta del Desierto que tuvo lugar en la guerra del Golfo Pérsico (1990-1991) y, dicha frase se le atribuye al líder iraquí Sadan Husein.
Posteriormente, la misma ha sido utilizada cada vez que se ha querido sobredimensionar alguna acción, evento o espectáculo deportivo o de otra índole.
Así ocurrió recientemente con el denominado combate del Siglo que protagonizaron Floyd Mayweather y Manny Pacquiao, el cual fue bautizado como “La Madre de todas las Batallas”.
La grandilocuencia del nombre motivo al economista Daniel Lacalle a llamar así a su libro. “La Madre de todas las Batallas” (Ediciones Deusto). En el mismo, Lacalle analiza la situación económica mundial y pronostica que la energía será el árbitro del nuevo orden mundial y, que el último barril de petróleo que se venderá no tendrá ningún valor.
Como nuestro querido fútbol también tiene la virtud de producir competencias -a todo nivel- espectaculares y cautivantes, se nos ocurrió oportuno denominar a la Champions League, como la “Madre de todas las Batallas” del fútbol a nivel de clubes.
Esta extraordinaria competencia inter clubes tiene el privilegio de nuclear a los principales equipos del Viejo Continente y generar un espectáculo sensacional que -prácticamente- paraliza al mundo entero.
A partir del año 1992, cuando la Champions fue reinventada y se adaptó a los requerimientos de los nuevos tiempos, la misma no ha dejado de evolucionar.
Los equipos participantes son indiscutiblemente los mejores y más poderosos de toda Europa.
Los jugadores que ven acción en la Champions son los más renombrados, los que poseen mayor jerarquía competitiva y los más mediáticos.
Los escenarios (estadios) que sirven de escenarios para cada uno de los partidos de la Champions son verdaderos teatros de cinco estrellas.
Los arbitrarios árbitros, los más capacitados, reconocidos e imparciales.
La recompensa económica que reciben los equipos finalistas es fabulosa. Para que tengan una idea concreta, el equipo que el próximo 6 de junio se corone campeón en Berlín (Alemania) recibirá más de cincuenta millones de euros. Cifra muy superior a la que recibió la selección Alemana por haber ganado la Copa Mundial de Fútbol de Brasil 2014.
Toda la cobertura que antecede y precede a cada jornada de la Champions League es genial y muy completa.
Por si todo esto fuera poco, el himno que escuchamos previo a los partidos de la Champions League es una de las piezas musicales más armoniosas y envolvente que existe. Tony Britten, el compositor inglés, se esmero al adaptar y fusionar el himno de la coronación del Rey George II, originalmente llamada Zadoc, el sacerdote.
Por todo lo dicho y, porque siempre los ganadores de la Champions han sido dignos representantes del mejor fútbol del momento, nos tomamos la libertad de llamar a la Champions League 2014-2015 como “La Madre de todas las batallas” futbolísticas a nivel de clubes.
¿Exagere…?

