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FÚTBOL SOLO FÙTBOL

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El fútbol y su gran generosidad

 

El fútbol, el más popular de todos los deportes es tan, pero tan grande, que le abre sus puertas a todo el mundo. En el fútbol cohabitan los jugadores talentosos, los esforzados, los afortunados junto a los carenciados, los altos, los bajitos y hasta aquellos que se sirven de “padrinos” para poder jugar.

En el área técnica conviven los entrenadores serios, capacitados, estudiosos, trabajadores, apasionados de su profesión y los otros. Es decir, los vende humo, los oportunistas, los arribistas.

Esto es tan así que, Cesar Luis Menotti, campeón del Mundo en 1978 con la Selección Argentina, llego a decir -con marcada ironía- que el fútbol era tan generoso que evitó que Carlos Salvador Bilardo (su archí enemigo dialéctico) ejerciera la medicina.

Ejemplos de nuestra aseveración hay muchos pero, uno de los más reveladores, es el que a continuación relataré.

El 31 de agosto del año 1979, el huracán David, categoría 5 en la escala de Saffir-Simpson, azotó el país produciendo una situación calamitosa.
Según informes oficiales, más de 600 familias perdieron sus hogares y el número exacto de víctimas fatales nunca se supo.
Pocos días después de su desbastador paso, llegó la tormenta Federico cargada de agua, provocando graves inundaciones en todo el país y destruyendo el 70 % del frágil sistema eléctrico nacional.

En esas condiciones, era imposible trabajar en el fútbol nacional por lo que, gracias a las relaciones establecidas con los dirigentes del Washington Diplomats durante su pre temporada en el país -la cual coordine- fui a trabajar con ellos en la capital americana por seis meses.

La enriquecedora experiencia en esa magnífica organización llegó a su punto más alto cuando, al asistir a un partido de la North American Soccer League (NASL) entre nuestro equipo, el Washington Diplomats, y el de L.A. Aztecs propiedad de Elton John, que dirigía, nada más y nada menos que el mítico holandés Rinus Michels, el creador de la Naranja Mecánica y entrenador de la selección holandesa sub campeona del mundo en 1974.

Pues bien, en los L.A. Aztecs que vestía de inmaculado blanco con unas franjas laterales color naranja, jugo Johan Cruyff con su inconfundible número 14.

Asombrado ante la espigada y distinguida presencia de un verdadero “grandes del fútbol mundial, no me pude contener, aprovechando que estaba en el banco técnico, me acerqué, le pedí permiso para tomarme una foto junto a él y, Cruyff, generosamente, aceptó. El resultado de esa “frescura” la comparto con ustedes.

Desafortunadamente, en ese entonces no existían los selfies, tampoco Facebook y mucho menos twitter, por lo que no pude contarle al mundo la felicidad experimentada al estar junto al gran Johan Cruyff. Pero, hoy, casi 37 años después lo puedo hacer gracias a El Nacional.

Definitivamente, la generosidad del fútbol es de tal magnitud que le permitió a quien le salió corriendo a David y Federico, encontrarse con una figura del fútbol mundial.

Hace pocos días, Johan Cruyff falleció. Un ícono del fútbol mundial dejó este mundo y, compartir ese episodio de mi vida junto a él, es un minúsculo tributo a su grandeza.

El Nacional

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