Cambalache es el nombre de un famoso tango compuesto por Don Enrique Santos Discépolo (1901-1951) en los años 1934-1935.
Las letras de este tanto aluden a la pérdida de valores de la sociedad a la cual -hace más de 70 años- este bohemio compositor le auguraba un futuro poco halagüeño.
Una de sus estrofas dice: *Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé, en el quinientos diez y en dos mil también. Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, sabio chorro ó estafador. Todo es igual, nada es mejor.*
¿Qué tiene que ver Cambalache y el actual fútbol profesional?
Resulta que, a raíz de lo publicado por la revista France-Football sobre el denominado caso Qatargate, todo el mundo está refiriéndose a esa delicada situación, la que, de una u otra manera, afecta a todos los que formamos parte de la familia del fútbol.
El prestigioso semanario francés que data del año 1946, ha hecho público los resultados de una meticulosa investigación acerca del otorgamiento de la sede la Copa del Mundo del año 2022.
De esto, como también de los amaños de partidos descubiertos por la Europol (Policía Europea), mucho se está escribiendo pero, de los precedentes relacionados a la asignación de las sedes, nada.
Y es precisamente ahí donde las letras del tango Cambalache encajan y cobran vigencia: *Siglo XX problemático y febril, el que no llora no mama y quien no roba es un gil (tonto). Nada es mejor, todo es igual*.
La poderosa FIFA, que hoy en día aglutina a 209 países, ejerce un poder vertical y eficiente sobre todos sus miembros. Tal es así que, en sus intensos 109 años de vida institucional, sólo ha sido presidida por ocho personas.
La historia del fútbol nos revela que, la tercera edición de la Copa Mundial celebrada en Francia 1938, cuando los nubarrones de la guerra se cernían sobre el Viejo Continente, obedeció a un capricho del entonces presidente de FIFA, el francés Jules Rimet quien, desconociendo el acuerdo de alternancia previamente establecido, le quito la sede a la Argentina y la asigno a su país.
Por esta razón, tanto Argentina, como Colombia, Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, México y Uruguay se rehusaron a participar, en tanto que Cuba capitalizó la oportunidad y jugó en ese Mundial.
Esto equivale a decir que, desde hace más de 74 años se vienen produciendo ligerezas e irregularidades en la asignación de las sedes mundialistas.
También es oportuno recordar lo sucedido previo al otorgamiento de la sede del Mundial del 2006. Para que Alemania resultara elegida , se realizó una votación que favoreció a los germanos 10-9, esto porque, el dirigente neozelandés se ausentó sin votar y, sin dar explicación alguna.
A finales del año 2011, la FIFA publicó unos documentos que dejaron muy mal parado al brasileño Joao Havelange, presidente de esa organización de 1974 y hasta 1998, cuando asumió Joseph Blatter, el actual mandatario.
La lista de situaciones conflictivas es larga y, mientras más leo sobre lo que pasa en las instancias más altas del fútbol profesional, más me alegro de trabajar con el fútbol base, con los niños/ñas del país y más me identifico con las sabias letras de Cambalache: *Que falta de respeto, que atropello a la
razón, cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón :Es lo mismo el que labura (trabaja) noche y día como un buey, el que vive de los otros, el que es cura ó está fuera de la ley*.

