Editorial

Ganó el que ganó

Ganó el que ganó

Como ha sido constante en la precaria democracia partidaria, las elecciones internas del Partido Revolucionario Dominicano (PRD)  transcurrieron ayer en relativo orden, pero al concluir esa  jornada cívica, los bandos contendientes se declararon ganadores y no fue posible anoche emitir un primer boletín.

Es obvio que, aunque  fuere por escaso margen, una de las dos ofertas electorales habrá resultado ganadora  de esas concurridas votaciones para  escoger al candidato presidencial perredeísta.

La Comisión Organizadora de la XXIX Convención del PRD había adelantado que  emitiría  un boletín inicial  con el 51 por ciento de las actas  computadas, como para dar por sentado la tendencia que  tomaría el conteo de los votos.

No resulta buena señal que  la  militancia   del partido blanco amaneciera hoy sin saber al menos  cuál de los candidatos, entre  el ingeniero Hipólito Mejía y Miguel Vargas  Maldonado, habría  ganado el certamen o encabezado los primeros cómputos.

Ya los equipos políticos de ambos candidatos y la propia Comisión Organizadora saben con entera certeza el  candidato ganador, por lo que  sería irresponsable y dañino para la democracia pretender  darle más vueltas al globo.

A lo que se aspira es a que los boletines fluyan con normalidad y que  el perdedor acepte su revés con gallardía y el ganador la victoria  con humildad, para que ambos den paso a una necesaria reconciliación.

Se insiste en señalar que a la democracia  no le hacen bien los frecuentes trastornos que  padecen  las instituciones partidarias, especialmente cuando se trata de  resaltar, defender y garantizar la voluntad popular o la expresión mayoritaria manifestada en las urnas.

 Las encuestas  a pie de urnas carecen de validez porque  desde  litorales de Mejía y Vargas Maldonado se ofrecieron resultados contradictorios, lo que obliga a la comisión rectora de la convención a emitir el boletín final a la mayor brevedad.

Que quede claro que  quien ganó, ganó y que al perdedor en las elecciones de ayer del PRD no  le queda otro camino que  el de reconocer la victoria de  su  rival y ofrecerle sincera felicitación y denodado respaldo. Así es y debe ser la democracia.

El Nacional

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