Qué lástima que se haya muerto tan inexplicablemente el trovador argentino Facundo Cabral, un poeta de la canción que paseó su arte por medio mundo y siempre dejó una enseñanza positivo.
Asesinado en Guatemala a bordo de una camioneta en la que no tenía que estar porque sus planes era viajar en otro vehículo al aeropuerto después de cumplir actuaciones en el violento país centroamericano.
Su asesinato a balazos conmovió a toda América porque el artista amante de la paz prácticamente no tenía enemigos, pero a veces, sin querer, uno se pone en el mismo trayecto del sol y no hay nadie que pueda cambiar su destino.
Que estuvo en el lugar equivocado en el momento inoportuno no justifica su trágica desaparición tan lejos de su Argentina natal, adonde fueron llevados sus restos e incluso la presidenta Cristina Fernández viuda de Kirchner declaró duelo nacional.
Su compatriota Alberto Cortez, con quien recorrió América Latina con su espectáculo Lo Cortez no quita lo Cabral, resumió el sentir general por su muerte diciendo en Madrid a la agencia EFE que lo recuerdo como un buen amigo, que de pronto se volvió místico. Ese misticismo lo transmitía a la gente, y la gente lo aceptaba con muchísimo gusto, agregando que tengo un recuerdo fantástico, excelente, de él. Siempre estuvo luchando por la paz.
Nosotros lo recordaremos por una larga lista de canciones de profundo contenido que nos dejó para la posteridad, como No soy de aquí, ni soy de allá, la que traspasó las fronteras del folclor para convertirse en un tema pop en la voz de Julio Iglesias y de otras estrellas, ampliando de esa forma sus fronteras musicales.
Cabral era único incluso para definirse a sí mismo. En una de las tantas entrevistas que dio en vida, dijo una vez que lo único que sé es lo que siento que soy para mí. Soy un curioso, un buscador, un caminador. Un cantante callejero que de pronto tiene acceso a los teatros, pero nunca pierde la calle. A mí no me interesa para nada que los importantes de la sociedad me aplaudan o me escuchen, ni siquiera que me digan es usted maravilloso. Debo seguir manteniendo mi libertad, me importa la gente con la que puedo cambiar algún viaje, alguna ilusión, algún sueño.
