Una de las cofradías de la Iglesia Católica destaca por la singular característica de su líder eclesiástico. Monseñor Bello Peguero es un fiel servidor de Dios y de su comunidad, y lo ha demostrado desde el principio.
Aroma de frutas
Rafael Bello Peguero es oriundo de Baní, provincia Peravia, famosa por sus mangos banilejos que se destacan por su sabor y aroma. Encantador es este pueblo de la región Sur, caracterizado por sus antiguas casas de madera que sobresalen por su colorido esplendor.
Allí nace Rafael, en diciembre de 1932, un niño que al parecer llevó marcada en su frente, la señal divina de los que han sido elegidos como predilectos de Dios para predicar y practicar la Palabra entre su gente. Y así, el tiempo se encargó de confirmarlo a través de sus obras de caridad y de amor, que hoy llenan de regocijo y paz a miles de feligreses.
Declaración de fe
Desde el principio, Mons. Bello Peguero se perfiló como un gran estudioso de las ciencias y de las letras.
Su título de doctor en Medicina, obtenido en 1956 de la Universidad de Santo Domingo, hoy Autónoma, corroboran esta afirmación. Luego, en 1970, el grado académico en Filosofía, otorgado por la universidad más antigua del Nuevo Mundo, y la Licenciatura en Sagrada Teología, de la Universidad Pontificia de Salamanca, reconfirman su inclinación sacerdotal.
Para cuando ya había culminado su carrera médica, ya se comenzaban a avistar en Rafael Bello Peguero, sus inclinaciones sacerdotales.
En febrero de 1966, se confirma definitivamente su vocación cuando es ordenado Presbítero y, a partir de entonces, ocupa sucesivamente, cargos eclesiásticos que lo posicionan en el centro de actividades de gran envergadura en el ámbito de la Iglesia y de su rectorado. Recordamos que Mons. Bello Peguero fue Capellán del Hospital Padre Billini y del Templo del Palacio Nacional; Párroco de la Catedral de Santo Domingo, Primada de América, y Canciller del Arzobispado de Santo Domingo. También le tocó la honra de presidir la Conferencia del Episcopado Dominicano en el 2005.
Editor del Reino
Su labor eclesiástica es realizada concomitantemente con otras que, aunque no se circunscriben a las órdenes sagradas, aportan a la comunidad y engrandecen su labor ministerial en varios aspectos.

