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Carlos T. Martínez

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Félix Cabrera, orgullo dominicano en NY

Llegar con 3,000 dólares en el bolsillo a Estados Unidos y a los pocos años convertirse en el principal empresario artístico de Nueva York, no sucede muy a menudo.

Ese es el caso de Félix Cabrera, un sencillo dominicano que gracias al trabajo y la honestidad es hoy el empresario hispano más importante de Nueva York, ciudad donde recientemente realizó la hazaña nunca antes vista de llenar dos veces el estadio de los Yankees con sendos conciertos de Romeo Santos.

Aparte del ídolo neoyorquino de la bachata moderna, Cabrera también ha presentado espectáculos masivos en el legendario Madison Square Garden con súper estrellas como Marc Anthony y Marco Antonio Solís, y una larga lista de otras figuras de alta popularidad.

Y sus actividades empresariales no se limitan a conciertos, sino que también ha ampliado sus inversiones a restaurantes y discotecas enfocados principalmente a la colonia dominicana en la Gran Manzana, y a muchos otros negocios.

Siempre sonriente y modesto, Cabrera no sólo es un empresario muy querido por los periodistas afincados en Nueva York, sino que ese cariño se ha extendido a los profesionales de la noticia de República Dominicana, ya que siempre que tiene conciertos espectaculares no olvida a los que le ayudaron desde el principio a ir subiendo en la escala empresarial, por lo que invita a una buena cantidad de ellos—con todos los gastos pagos—para que sean testigos de sus éxitos.

Pero el hecho de que en Nueva York sea un acaudalado inversor en eventos de variada índole no significa que haya renunciado a su República Dominicana natal. Aquí mantiene un amplio y elegante apartamento en el cual recibe regularmente a sus amigos para conversar sobre la realidad nacional y sobre sus planes.

Hemos sido personalmente objeto de estas invitaciones y la verdad es que entrar al apartamento que mantiene con vista al Parque del Mirador Sur es entrar a una vivienda fuera de serie, al igual que su dueño.

De esa forma, la fortuna que le proporcionan sus espectáculos en Nueva York y en otras ciudades de Estados Unidos no lo alejan de la realidad que se vive en nuestro país, y durante las cenas o cócteles con que agasaja a los periodistas locales es uno más del grupo, no un millonario que los mire en menos.

 

El Nacional

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