Miralba Ruiz está clara en lo que quiere
La comunicadora Miralba Ruiz no se anda con rodeos cuando se trata de explicar qué es lo que busca en la televisión. En una visita que realizó a mi programa Panorama farandulero y algo más, que presento de lunes a viernes de 9 a 10 de la mañana por la radioemisora 89.3 FM, dijo francamente que lo que a ella le interesa es que sus espacios facturen bien.
En cuanto al futuro de la televisión, dentro de 10 ó 15 años será totalmente diferente a lo que vemos ahora. Ella cree que desaparecerán los programas locales, los que serán reemplazados por producciones internacionales.
Su ritmo de trabajo se enfoca en programas de corta duración, de tres o cuatro meses, dijo, por lo que siempre está viendo cuál será el próximo paso que dará en los medios, donde tiene una vasta experiencia, especialmente participando en transmisiones de entregas de premios como el Oscar, los Grammy y otros.
Debido a su belleza, le preguntamos si no le había tocado encontrar admiradores insistentes que quieren invitarla a salir a toda costa, lo que la hizo recordar que un acaudalado empresario la quiso citar tras varios intentos frustrados, a lo que le respondió claramente que encantada lo encontraría, pero siempre que se tratase de negociaciones profesionales, no personales. Hasta ahí llegó la persecución, según afirmó.
Oriunda de La Vega, Miralba es madre de dos hijas con su esposo, Aitor Palacio: Ainhoa y Mara, a las que dio toda su atención en sus primeros años para volver luego a sus actividades profesionales, donde es una de las figuras femeninas más destacadas del país.
Miralba ha sido conductora de la Alfombra Roja de los Premios Casandra (hoy Soberano), ha presentado renglones dentro del premio, ha conducido el concurso Miss República Dominicana y el Premio Nacional de la Juventud.
Pero acaparó los titulares de la prensa escrita y fue tema en los programas de radio y televisión cuando denunció públicamente que había circulando catálogos con fotos de presentadoras de televisión que se ofrecían por ciertas sumas de dinero para atender caballeros.
Según explicó en esa ocasión, lo supo a través de su hermano, a quien cuando estaba en un centro nocturno fuera de la ciudad le enseñaron un catálogo con las fotos de varias presentadoras con sus respectivos precios por sus servicios.

