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Generalidades

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Carlos T. Martínez

Mónika Despradel, una gran dominicana

Mónika Despradel es una de las grandes mujeres con que cuenta República Dominicana.

Es una guerrera, una luchadora, una persona que apoya en su justa dimensión la difusión del arte, máxime la danza, arte con el que brilló en el escenario cuando en la década de los 80 fue primera bailarina del Ballet Clásico Nacional y del Ballet Nuevo Mundo de Caracas, Venezuela, entre otras compañías.

A tan noble arte le dedicó tres décadas de su vida; y a pesar de que hace tiempo que se retiró, Mónika siempre ha seguido ligada a la danza a través del Patronato Dominicano por la Danza y como directora de la Gala de Estrellas de la Danza Mundial, este último es un evento benéfico maravilloso con el que presenta en República Dominicana a primerísimas figuras internacionales de la danza.

Esta gala se realizará a mediados de mes en el Teatro Nacional Eduardo Brito y uno de sus fines principales es recaudar fondos para destinarlos a los trabajos que realiza en la Fundación Nido para Ángeles.

Mónika tiene grandes cualidades que embellecen su persona. Es un ser humano emotivo y filantrópico, que a través de su fundación ha querido aportar a la niñez dominicana, ayudando a las familias en un tema tan sensible como lo es el de los niños con parálisis cerebral. Esta es una enfermedad que a ella no le resulta indiferente… la conoce en carne propia.

Su hijo Sebastián la padece.Y ha sido precisamente la enfermedad de su retoño el motor que la impulsó a crear esta entidad sin ánimo de lucro el 11 de diciembre de 2007.

En esta hermosa aventura ha contado con el apoyo incondicional de personas valiosas que se han sensibilizado ante este tema. Entre ellos están Freddy Ginebra, su madre, Olga García; su esposo, José Antonio Rodríguez; Milagros Germán, Carmen López, actual directora de la fundación; Sonia Ginebra, Eva Carvajal y Mercedes Pellerano.

A través de esta fundación, Mónika y su equipo desarrollan tres programas, con los cuales ayudan a 102 niños de manera de directa e indirectamente impacta en unas 400 personas. Uno de los programas tan interesantes que desarrolla Nido para Ángeles es el integral, el cual combina la terapia con la educación.

Es lindo que existan personas que como Mónika se sensibilizan ante el dolor ajeno y el propio. Todos podemos ayudar a través de nuestro aporte. De esta manera, Nido para Ángeles siga su curso, crezca mucho más y continúe dando a soporte a personas. ¡Respaldémosla!

El Nacional

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