La señora Catana Pérez de Cuello acaba de concluir su labor de dos años como directora artística general del Teatro Nacional con la nota máxima, o sea, excelente. Durante su gestión frente a ese templo de la cultura dominicana, abierto a todos los sectores sociales, géneros musicales y manifestaciones culturales, dejó
saneada esa institución, pese a algunos intereses tradicionales que se opusieron neciamente a cambios como el comienzo del espectáculo a la hora anunciada y
el impedimento de entrada de las personas que llegaban con retraso, ya que lo único que conseguían era perjudicar al espectáculo.
Mientras doña Catana dirigió el Teatro Nacional, pudimos ver de primera mano con qué meticulosidad llevó a cabo cada una de sus acciones encaminadas a brindar un espectáculo perfecto a los miles de personas que asisten regularmente a las presentaciones, desde la ceremonia de los Premios Casandra que otorga anualmente la Asociación de Cronistas de Espectáculos (Acroarte) hasta el asombroso Teatro Negro de Praga.
No tenemos la menor duda de que su labor la continuará con igual esmero y dedicación su sucesor, el cantante y ex ejecutivo de la Cervecería Nacional, Erasmo Niní Cáfaro, cuyo súbito nombramiento sorprendió al mundo del
espectáculo y la cultura, pero por su limpia trayectoria artística y personal sabemos que hará una buena labor también en las nuevas tareas que le encomendó el presidente Leonel fernandez. Desde esta humilde columna queremos darle la más cordial bienvenida a Niní a la dirección del Teatro Nacional Eduardo Brito, cuya sala principal lleva el nombre del desaparecido director de la Orquesta Sinfónica, Carlos Piantini. Durante su larga permanencia en el departamento de Relaciones Públicas de la Cervecería Nacional, Cáfaro demostró ser un ejecutivo de alto nivel y, además, dejó miles de amigos que sin duda lo continuarán apoyando en sus nuevas responsabilidades en el Teatro Nacional. Si bien Niní ya pasó la barrera de los 70 años, algo que no lo cree nadie por lo joven que luce, nunca ha decaído su energía, como lo demostró recientemente cuando volvió a cantar en público sus temas de siempre, incluso su inigualable Por amor, del maestro Rafael Solano, el que lo llevó a la fama y continúa interpretando como la primera vez.

