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Carlos T. Martínez

Artistas que viven de las disculpas
Es frecuente que al momento de uno estar con la “sangre caliente”, como decimos en buen dominicano, las palabras que salen de nuestra boca pueden ser muy perjudiciales, tanto para la propia persona, como para aquellos a quienes te dirige.

En el caso de los artistas, esto suele pasar con frecuencia. Pasa algo que lo incomoda y de inmediato comienzan a desahogarse y decir cosas que en el momento no la razonan y que después pueden ser muy perjudiciales para su carrera.

Pero mientras la sangre está caliente lo que se dice en el momento está bien, perfecto. Sin embargo, luego de que pasa todo el fervor y vemos los videos rodando en las páginas web y  redes sociales, se asienta cabeza y el artista dice:
“¿Qué hice?, ¿Qué dije?, ¿Y ahora, como arreglo lo que dije?

Entonces ahí entra la salvadora “disculpa” acompañada del no “quise generalizar”, la famosa frase “al que le sirva el sombrero que se lo ponga”, el “yo no dije eso” o “no quise decir eso” y “ellos saben a quienes fue que se lo dije”, son las frases más comunes.

Entonces ahí caemos en la bajeza. En la mediocridad. Porque hasta que los artistas, comunicadores, figuras… no sepan diferenciar el momento, no aprendan a perder, ni afrontar las dificultades de la vida, siempre vivirán de las disculpas, deben de aprender a utilizar la inteligencia emocional.

Y les digo algo, de las disculpas no se vive. El decir “a”, ahora, y después de tres minutos decir que no fue  “a” sino “b” que quise decir, hace que el artista pierda credibilidad y posicionamiento.

Lamentablemente muchas de nuestras figuras padecen de este terrible problema, el cual en a mediano o largo plazo les podría afectar en su carrera profesional.

Aprendamos afrontar las altas y bajas que nos da la vida y seremos más coherentes en lo que decimos y hacemos.

El Nacional

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