Quizás el nombre de José Manuel Rodríguez, o Josema Rodríguez, no figure entre los más populares del mundo del espectáculo dominicano, pero el actor, humorista y monologuista tiene su público incondicional que repleta los lugares que se presenta cuando anda por la República Dominicana.
Fuera del país también cuenta con un nutrido número de seguidores que acuden religiosamente a las presentaciones que hace en centros nocturnos y teatros de Nueva York, Boston y otras ciudades norteamericanas.
Y para muestra un botón. Josema acaba de repletar a capacidad la sala Ravelo del teatro Nacional con su comiquísimo monólogo Locura cuerda, el que con sólo su título hace arrancar más de una sonrisa a la gente.
Además, el grito de desesperación que incluyó en el programa oficial del espectáculo dejó entrever que tenemos a un humorista poco común entre nosotros.
alludame por favor, comienza la portada del programa que lo muestra con una cara de imploración, con la falta de ortografía intencional. Ben a ver la comedia LOCURA CUERDA en la sala Ravelo del teatro Nacional.
Además, garantiza al público que va a pasar un buen rato, al punto de prometer que si no te ries te debolbemos la entrada.
Con esa garantía de parte del actor y autor de la obra no había ningún riesgo de que alguien quedara decepcionado con su espectáculo único en nuestro medio.
Según lo describe el propio Josema, el tema central de Locura cuerda, una contradicción en sí misma, es sobre un estudiante de filosofía que se vuelve loco, pero dentro de su locura caminando por las calles expresa ideas que pone a las personas a pensar. En su forma de hablar y de comportarse es muy cómica, pero lo que dice hace reflexionar.
Cuántas veces hemos visto que los que están recluidos en los manicomios parecen estar mucho más cuerdos que los que estamos afuera, podría ser la conclusión de sus palabras.
Esta es una versión libre que escribió Rodríguez inspirado en El hombre de la rata, de Gilberto Pinto, la historia de Ismael Peraza, un vagabundo esquizofrénico que huye de la traición, el chantaje, la manipulación y la hipocresía que dominan a la sociedad. Pero no todo es risa. También contiene pasajes tristes que hacen caer las lágrimas del espectador que puede ver a través del monólogo lo que está mal en nuestra sociedad.

