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Despedida a “El rey del merengue”

El merengue y el país se quedaron sin rey. Pues aquel que llamaban “El rey del merengue” y “El diablo Mateo” partió de este mundo el pasado viernes.

El merenguero Joseíto Mateo no pudo ganarle la batalla a la leucemia y se despidió del mundo a la edad de 98 años.
Pero su paso por esta tierra no fue en vano, y aquello de llamarle “El Rey del merengue” no fue por casualidad de la vida o que alguien se le ocurrió asignarle ese nombre. No, eso Joseíto se lo ganó en vida, con su trabajo tesonero y entrega en cuerpo y alma a un ritmo que interpretó desde temprana edad y cantó hasta su muerte.

Pues como él había dicho en reiteradas ocasiones, solo la muerte lo iba a retirar de la música, y así sucedió.
Aquellos que pudimos disfrutar de sus shows en escena resulta difícil olvidar como aún con sus 90 y tantos seguía tan alegre como el primer día. Aun apoyándose a su bastón, eso nunca fue impedimento para que cuando Joseíto subiera a escena bailara y contagiara a todos con sus canciones y bailes.

Y ni hablar de su buen sentido del humor al conversar con él ya sea de manera coloquial o para una entrevista. Su mente tan lúcida, como la de cualquier joven, y su energía, indudablemente que provocaban envidia de la buena.

Joseíto comenzó su carrera como artista en la década de 1930 y desde esa época comenzó a ganarse el apoyo del pueblo que seguía su música encantados por su forma de cantar y de bailar. Grabó con la Sonora Matancera, de La Habana, Cuba, y además participó con la orquesta El Gran Combo.

Joseíto Mateo fue el encargado en exportar nuestro merengue más allá de nuestra isla, hizo que el mundo lo conociera con sus canciones y puso en alto la bandera dominicana.

En cuanto a premiaciones en el país, Mateo recibió el gran Soberano, el máximo galardón que entrega la Asociación de Cronista de Arte (ACROARTE) en 2004, en reconocimiento a su trayectoria musical.

El Nacional

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