¿Qué Pasa?

GENERALIDADES

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   Nos parece muy exagerado escuchar a algunas mujeres que asisten a los premios Casandra, insistiendo y proclamando a viva voz, sobre sus costosos trajes valorados, según ellas, en más de un millón de pesos. Pienso, sin ánimos de ofender, que no hay necesidad de hacer tanta ostentación  -en buen dominicano, eso se traduce como “bulto”-, por una pieza de tela que a veces no alcanza ni a cubrir las partes catalogadas como “discretas” en una mujer.  Nada más hay que fijarse en los pronunciados escotes, tanto por delante como por detrás, que llegan justo a la gloria -y más allá-, como dice la canción de un famoso artista.

     Tampoco entiendo tanto cacareo y tanta petulancia para una pieza de tela que sólo se lucirá un día como mucho –o unas cuantas horas-, y que luego descansará el sueño eterno en el guardarropas.  ¿O tenemos que pensar que esa inmensa inversión servirá para otras salidas al escenario?  Asumimos que un vestido de esta categoría, no se exhibe más de una vez.

¿Mano de obra?

     Por supuesto, tenemos que ser justos.  Reconocemos que puede haber una confección que alcance cifras exorbitantes, tanto por la selección de los accesorios como por el costo de la mano de obra. Aún así, catalogaría de exagerada la inversión.   Pero al margen de estos detalles, no creo que un vestido de corte sencillo, pueda tener un costo tan alto que, sin muchos apuros, el equivalente de su precio pueda ser canjeado por un vehículo del año, si es que el concesionario quisiera entrar en negocios.

     No tengo nada en contra de los vistosos trajes que lucen con elegancia y pechochidad las hermosísimas perchas que los sostienen.  Indiscutiblemente, la pasarela del Casandra es un espectáculo digno de admiración. Pero de ahí a decir que están modelando confecciones de un millón de pesos, se sale de lo racional, en muchos casos, y hasta resulta bochornoso si pensamos en los problemas colectivos que enfrenta nuestro país.  Me parece que deberían de tratar de ser un “chin” más reservadas a la hora de dar detalles sobre sus adquisiciones. Quizás sería mucho más apropiado dar demostraciones de capacidad que simplemente mostrar los encantos físicos que no necesitan de mucha propaganda –saltan a la vista sin apuros-.  ¿Qué me dicen, amigos lectores?

El Nacional

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